Una legendaria fábrica cumple 55 años

Para la celebración del aniversario 55 de creada los trabajadores realizaron jornadas de limpieza en la instalación. Foto: Gerardo Mayet Cruz

En la Isla de la Juventud, la Planta Procesadora de Caolín Julius Fucik, única de su tipo en Cuba, arribó a sus 55 años de inaugurada por el Che

 

Tiene 55 años y sigue imponente, gigante, productiva. A las constantes roturas de su inmensa planta se contrapone la voluntad y el sentido de pertenencia de sus trabajadores, un colectivo innovador que revitaliza a golpe de coraje la maquinaria checoslovaca inaugurada el diez de mayo de 1964 por el Comandante Ernesto Che Guevara, entonces ministro de Industrias.

La antigua Planta Procesadora de Caolín Julius Fucik, única de su tipo en Cuba, que significó un importante paso en el desarrollo industrial y tecnológico, produce anualmente más de 2 000 toneladas del valioso mineral, dirigido netamente al Programa de la Vivienda, según Rubisney Hernández Valencia, director general de la Empresa de Industria de Materiales de la Construcción en el Municipio.

Aunque hoy esta unidad empresarial de base, dista del récord histórico de las 27 000 toneladas producidas en 1987, mantiene el ímpetu de seguir laborando porque su única certeza es que tienen el mejor caolín para procesar y así se refleja en una de las tinas donde reposa por varios días el mineral ya lavado, antes de ser filtrado y secado.

Marciano Chacón está al frente hoy de la Julius Fucik. Foto: Gerardo Mayet Cruz

“Esa agua verde clara nos da la medida de la calidad increíble de ese caolín”, nos aseguró Marciano Chacón Chacón, quien está al frente hoy de la Julius Fucik, al mostrarnos una de las tinas de la industria, con capacidad para cuatro filtros, “y cada filtro representa diez toneladas”.

Diversas investigaciones lo confirman, en la geografía pinera existen elevados puntos de mineralización y en una cuantía significativa que hacen a este territorio el más promisorio del país, incluso para ambiciosos planes para el mercado nacional e internacional, tal como lo refirió el Guerrillero Heroico en la apertura de esta fábrica, concebida para la sustitución de importaciones y la generación de fondos exportables, por su amplia utilización en diversas ramas.

“Hoy damos continuidad a la misión que nos legó el Che, a pesar de que pasamos bastante trabajo, pues la tecnología nos golpea, pero el país necesita que produzcamos esa materia prima para varios renglones nacionales”, expresa Marciano, al tiempo que nos dirige al lugar donde se encuentra el corazón de la industria: las bombas Abel.

Idalberto Pérez es un experimentado mecánico que labora hace 49 años en la industria pinera. Foto: Gerardo Mayet Cruz

“Esto es el día a día aquí, es constante el trabajo arduo”, dice Idalberto Pérez Escobar, con las manos engrasadas y el sudor que empapa su pulóver mientras trata de componer la Abel. “Ya no da más, la pobrecita, el día que no quiera funcionar más se paraliza todo aquí. Tenemos que estar inventando, arreglando aquí y allá para que esto camine”, nos cuenta el experimentado mecánico que labora aquí hace 49 años.

Orlando Verdecia, quien creció entre esas máquinas, afirma que la fábrica sigue siendo muy bonita. Foto: Gerardo Mayet Cruz

“Es verdad que hay roturas todo el tiempo, pero hay mucha innovación y por eso arreglamos y seguimos produciendo, –refiere Orlando Verdecia, otro de los mecánicos con casi medio siglo de labor en la planta– fíjese, hoy mismo, estamos haciendo limpieza en la instalación para la celebración del aniversario 55 de creada, para embellecerla, pues esta es una fábrica muy linda, con una fortaleza y arquitectura hermosa, en toda la Isla no hay una como esta”, expresa con orgullo quien creció entre esas indumentarias gigantescas, cuando en los inicios crearon allí una escuelita para los niños de las proximidades.

En las más de cinco décadas transcurridas han atravesado distintas etapas de bonanza y complejidades. Hoy tienen garantizada la materia prima, según el directivo de la Empresa de Materiales de la Construcción: “El mineral a producir este mes ya está en la fábrica y tenemos más de 1 000 toneladas extraídas en la mina listas para transportar para acá. Así como el big bag, tenemos 3 000 en los almacenes centrales en La Habana, que nos garantiza el embalaje de la producción del año.

Rubisney Hernández, director general de la Empresa de Industria de Materiales de la Construcción en la Isla. Foto: Gerardo Mayet Cruz

“El problema mayor que enfrentamos está en las bombas Abel (que extraen el caolín procesado) y el filtro prensa”, precisó Rubisney Hernández. Cuando logren el financiamiento para el proceso inversionista, su mercado podrá ampliarse y abastecer a otras empresas, además de Muebles sanitarios Holguín y San José de las Lajas, así como Refractarios Habana.

De igual manera sucederá con las producciones de Carbonato de Calcio, el otro renglón económico de esta unidad empresarial, que por roturas del equipo y el estado del tiempo tiene incumplimientos, situación a revertir con inyecciones financieras.

Por lo pronto, los 34 trabajadores de la Julius Fucik están comprometidos en producir 300 toneladas de caolín en este mes en conmemoración a aquel día en que el Che recorrió y aperturó la instalación.

Esa agua verde clara donde reposa el mineral ya lavado, antes de ser filtrado y secado da la medida de la calidad increíble de ese caolín. Foto: Gerardo Mayet Cruz
Es constante y arduo el trabajo de los innovadores. Foto: Gerardo Mayet Cruz
Economía Isla de la Juventud
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