Una colección para homenajear los orígenes

Foto: Gerardo Mayet Cruz

Por Katia Álvarez Rosell

Nacieron de Patakines, estas obras…fueron primero verbos que llegaron en boca de nuestros ancestros africanos y como rituales de liturgia sagrada llegaron también a Tania Cabrera para conformar su primera exposición personal.

Atrapados por la versátil mirada de la artista y las voces que vibran desde el interior de cada obra, Cimarrona de Alma y Pincel, expuesta en la galería de arte Martha Machado, reafirma la dualidad plástico religiosa de su creadora, quien logra una perfecta armonía entre identidad, sincretismo y espiritualidad como rasgos esenciales de nuestra idiosincrasia.

Las obras nos acercan a los orígenes de muchas deidades orishas y cuentan historias en el sincretismo de la cultura cubana, fundiéndose en ella, los mitos de las diversas sabidurías que conviven en Cuba.

Ídolos, fetiches, altares, amuletos conforman la muestra y las pinturas no van solas, le acompañan piezas de cerámica, manifestación que nunca abandona.

Cimarrona de Alma y Pincel deviene acercamiento revuelto de colores suaves y duros por momentos, de claro-oscuros inquietantes, de pinceladas que se escapan para develar en su obra los valores más cautivantes de la religiosidad e idiosincrasia de lo que somos y seremos. Viene a ser también la manera que la artista tiene para sistematizar el conocimiento acumulado sobre los saberes de la religiosidad afrocubana.

Las obras buscan que el público conocedor o desconocedor, practicante o no de la religión, pueda aprender de los Orishas y su relación con los hombres…de manera que en las paredes de la Martha Machado se expone un mundo cercano, fascinante y enigmático porque a ciencia cierta todos creemos, unos sabiéndolo y otros sin saberlo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Artes Plásticas Cultura Isla de la Juventud
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