Un resucitador de equipos en fase terminal

Reparar con piezas que ya ni se producen por el fabricante original, tarea de todos sus días. Foto: Wiltse Javier Peña Hijuelos

Si a usted se le rompe el ventilador, con estos calores, parece como si un horno cargado de mosquitos se le vinera encima, ¿verdad? Y qué pensar si es la olla reina o la arrocera… ¿habrá la pieza de repuesto? “No, lo más seguro es que no” le susurra ese diablejo interno que todos llevamos por dentro y nos mortifica anticipando lo nefasto. Tampoco falta la preocupación principal: “…si tengo que caer en manos de un particular, como están los precios… mejor, ¡ni pensarlo!”

Pero tan grave contingencia no tiene que ser una desventura si usted vive en La Fe y acude al taller de Enseres Menores, como se le conoció siempre. Ahora Taller de Reparación y Mantenimiento de Electrodomésticos, perteneciente a la Empresa de Comercio, Gastronomía y los Servicios.

Allí, en un pequeño local detrás del Supermercado, y con profusión de “inservibles” equipos a su alrededor, le atenderá Pedro Piñero Leyva, un técnico con más de 12 años de experiencia, capaz de “meterle mano a todo, inventando con lo que haya, porque no tenemos de nada pero quien viene al taller necesita regresar con el equipo reparado”, son sus palabras mientras sus manos hablan de otra manera, como si fueran independientes y tuvieran ojos propios, estas continúan sin detenerse en su labor.

Vive distante, en el poblado Julio Antonio Mella-Vaquero, y ni siquiera en las peores restricciones del transporte público deja de asistir puntual a su trabajo, “viajo en bicicleta –esclarece– porque el horario de las guaguas no se corresponde con el mío en el taller”.

Uno lo ve trabajar y se enorgullece de que tengamos gente así, capaz de poner verdadero interés en encontrarle solución a cualquiera de nuestros problemas; da gusto verle trastear una y otra vez en el montón de “inservibles” hasta encontrar el componente preciso.

“Con frecuencia –comenta– esas piezas ya ni se producen por el fabricante original; son como un muestrario en su desarrollo tecnológico, dejaron de producirse hace muchísimos años al sacar modelos más modernos que dejaron atrás lo hecho hasta entonces”.

Estudió electricidad y enfrentar el bloqueo, la falta de piezas, es lo suyo; lo afronta con la persistencia y concentración de quien se las ve con un rompecabezas difícil, pero también con la seguridad de quien se sabe bien preparado para hallarle solución.

Pedro Piñero Leyva parece, en lo suyo, un mago, un resucitador de equipos en fase terminal, y lo es; puede dedicar media mañana a una reparación compleja pero esto, para nada, influye en el cobro por el servicio prestado; se rige siempre por el Listado Oficial de Precios. Y es otro tanto a su favor. Nada tiene de extraño, entonces, que se le admire por lo que hace. Y sobre todo por cómo lo hace.

Isla de la Juventud

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