Un Museo modelo

Fotos: Archivo

Cuando pequeña solíamos jugar por aquella escalinata. En el interior de la gigantesca edificación corríamos, al tiempo que nuestras voces retumbaban entre las paredes de la antigua prisión.

En aquel entonces no comprendíamos ni teníamos la dimensión de cuánta historia atesoraba el lugar, incluso, ni aun viviendo en una de las casas que antes pertenecieron a oficiales del penal, luego en la escuela tuvimos referencia por libros y los maestros que nos llevaban a recorrer el Presidio Modelo, devenido luego no solo Monumento Nacional, sino también Palacio de Pioneros y Museo.

Irónico nombre, me he dicho en más de una ocasión. Cómo llamar modelo al sitio, cuya construcción inició en 1926 y terminó de cimentar en 1931, que sobresalió por su alto nivel de seguridad y salvajismo, donde en la cercana Fuente Luminosa asesinaban a muchos prisioneros y todos esos atropellos provocó que Pablo de la Torriente Brau llamara al terruño “La isla de los 500 asesinatos”.

Fotos: Archivo

Estaba diseñado para 6 000 prisioneros, en cuatro edificios redondos, cinco pisos y 93 cabinas con 2 camas en cada una. Ahí se encerraban a personas de alta peligrosidad, deportados y a quienes tenían ideas contra los gobernantes de entonces.

De ahí que Presidio Modelo fuera el sitio para intentar doblegar inútilmente a Fidel y los demás sobrevivientes del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. ¿Prisioneros de alta peligrosidad?, otra ironía.

Ahora, cada vez que llego a la escalinata, subo los peldaños gastados, penetro a las celdas, al comedor o visito la enfermería y demás instalaciones aledañas donde hoy funciona el Museo desde hace 45 años, no dejo de pensar en el sufrimiento, las injusticias, pero también en la desenfrenada rebeldía de aquellos jóvenes, que aun en esas circunstancias desafiaron al tirano y acrecentaron sus ansias de lucha por una Cuba con todos y por el bien de todos.

Ya el dolor no impera, desde 1973, Presidio sí es Modelo al convertir el pabellón 1 del antiguo hospital en singular museo al que también se dedica la Jornada de la Cultura Pinera.

Hoy son los pioneros quienes desandan por aquellas vetustas edificaciones repletas también de anécdotas de la firmeza del joven líder y sus compañeros de lucha que hicieron del lugar prisión fecunda, sitio donde Fidel reconstruyó su valiente alegato de denuncia en el juicio por los sucesos del 26 de julio de 1953 y escuela para las nuevas batallas por la liberación de la Patria.

Son cientos, miles, los visitantes que como yo acuden allí a reencontrarse con esa memoria aleccionadora de su museo.

ALSUR ALSUR 2018
Karelia Álvarez Rosell
Karelia Álvarez Rosell

Licenciada en Defectología en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo con más de 30 años en la profesión.

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