Un movimiento a estimular más

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El programa de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar en la Isla despidió el 2018 con una evaluación de Bien, categoría que mantiene desde el año 2014, y varios productores con lauros que merecen el reconocimiento de los pineros, pero también con muchos retos por delante.

Entre las dificultades que deben resolverse para mejorar los resultados están la necesidad de incrementar el uso de medios biológicos y lograr los diez metros cuadrados por habitante en la producción de hortalizas frescas y condimentos, así como revitalizar el funcionamiento de la finca de semilla.

Para alcanzar ese empeño se insiste en trabajar por incorporar al programa unas 56 hectáreas más, distribuidas por las distintas zonas del territorio, donde aún hay muchos pineros dispuestos a sumarse con sus familias a tan noble empeño que agradecen los vecinos en cada comunidad.

Al término de un reciente recorrido realizado por un equipo nacional de ese movimiento, visitantes y locales pudieron intercambiar de tales desafíos, en aras del mejor aprovechamiento de las tierras que circundan las áreas urbanas, asegurar hortalizas, vegetales frescos, frutas y otros productos del agro a la población en sus propios barrios y proporcionar empleos e ingresos a no pocas familias.

Pero los participantes en cada encuentro a lo largo del provechoso  periplo también pudieron compartir inmensas satisfacciones con los productores galardonados, quienes mucho irradian, como avanzada de las 29 unidades que integran el programa, entre organopónicos, huertos protegidos e intensivos, y más de 300 fincas.

Así la categoría por la Excelencia otorgada al patio de Lázaro Fernández, ubicado en el asentamiento rural de La Ceiba, y al área de cultivo Semiprotegido La Cascada, de La Fe, las sintieron suyas esas barriadas, que se comprometieron a apoyar a las familias premiadas y multiplicar su ejemplo en las parcelas desaprovechadas para dedicarlas a producir alimentos.

Similar ambiente de júbilo y trabajo propiciaron los lauros llegados al consejo popular de Micro 70, donde recibieron la condición por la Excelencia el colectivo de la empresa Agroindustrial Jesús Montané Oropesa y el área de Abono Orgánico, perteneciente a esa entidad.

Los esfuerzos del campesino Idelfonso Silva, de la Cooperativa de Crédito y Servicios Jesús Menéndez, en La Demajagua, por reportar las primeras siete hectáreas de Cacao, primero que logra esa plantación de manera extensiva aquí, también fueron reconocidos en este movimiento que, sin dudas, estimula las reservas productivas que atesoran nuestros barrios y desde donde los pineros estamos en la obligación de apoyar y distinguir más.

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Isla de la Juventud
Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana. Tiene más de 40 años en la profesión

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