Un mensaje a García: Otra estafa publicitaria yanqui (II y final)

mambisTal hecho fue convertido por las cadenas y agencias de noticias y periódicos norteamericanos en una hazaña militar en la cual el joven oficial, desafiando peligros inimaginables, sin referencia práctica de un medio hostil, logra finalmente entrevistarse con Calixto García.

 

mambises

Por Roberto F. Únger Pérez (*)

Tal hecho fue convertido por las cadenas y agencias de noticias y periódicos norteamericanos en una hazaña militar en la cual el joven oficial, desafiando peligros inimaginables, sin referencia práctica de un medio hostil, logra finalmente entrevistarse con Calixto García.

Para colmo de cuidados por la parte cubana, el General Enrique Collazo, el Coronel Carlos Hernández y el Teniente Coronel doctor Gonzalo García Vieta regresarían con el “Valiente Rowan” a los Estados Unidos adonde fue devuelto sano y salvo.

El mensaje del emisario norteamericano era verbal, y no una carta como en ocasiones se plantea, a nombre del Presidente Norteamericano William Mckinley, el Secretario de Defensa, así como del Jefe del Estado Mayor del Ejército. En el mismo Rowan comunicaba la intensión de su gobierno de cooperar con las fuerzas insurgentes con armas, alimentos a cambio que les apoyaran desplazando a las fuerzas españolas de los puntos de desembarco en las costas y así evitar riesgos mayores.

Al informar al General en Jefe Máximo Gómez de su entrevista, el General Calixto García propuso un plan donde el peso de las acciones terrestres, en la región oriental, recayera en las fuerzas mambisas, bajo la premisa de obtener el aseguramiento logístico prometido por los norteamericanos y señalaba en la misiva a Gómez:

“… Tan pronto estuviese conseguido el resultado del plan pensaba, al frente de 8 ó 10 000 hombres, pasar a Occidente a ponerme a sus órdenes”. (7)

La disciplina y ética actitud de Gómez y García ante el mando militar cubano y el deber patrio, una vez más echaban por tierra la política preconizada por Breckenridge de “dividir para vencer”

Este, entre otros muchos hechos, confirma que la por mucho tiempo llamada guerra Hispano-Norteamericana, fue una gran estafa publicitaria a la opinión pública internacional al estilo de la evasión de la joven patriota Evangelina Cossio de la cárcel española, con la autoría intelectual del magnate de la prensa norteamericana William Randolph Hearst y el brazo ejecutor de su empleado Carlos Decker; así como el hasta ahora “clasificado” hecho de la explosión del buque Maine en puerto cubano.

Imperialismo-Cuba1898

Nueve días después de la entrevista de Rowan, el 10 de mayo de 1898, fueron autorizados por el gobierno cubano los Generales Gómez y García a cooperar con las fuerzas norteamericanas. Según la prensa española unos días antes fueron frustrados tres intentos más de desembarco por las tropas yanquis, la prensa norteamericana se mantuvo callada al respecto. El desembarco no podía fraguarse sin el apoyo cubano, dada la conocida fortificación de los principales puertos por el Ejército de Operaciones Militares en Cuba destacado por España en la Isla.

Antes de producirse el desembarco del 22 al 26 de junio de 1898 de las fuerzas al mando del General norteamericano William Randolph Shafter, por el punto de Daiquirí distante treinta kilómetros de Santiago de Cuba, previamente la zona había sido ocupada por las tropas mambisas.

Cuando se produjo la rendición española, las tropas interventoras norteamericanas solo tenían el control del diez por ciento del territorio nacional. (8)

Con la incertidumbre y desconfianza con las fuerzas yanquis, fue organizada en octubre de 1898 por el Ejército Libertador la Asamblea de Representantes, que se convirtió en la máxima instancia de gobierno de la República en Armas.

Dicha Asamblea, una de cuyas misiones principales era evaluar, y a la vez, precisar los objetivos y alcance de la ocupación extranjera y, así definir la conducta a seguir nombró una comisión encargada de concertar una entrevista con el Presidente Norteamericano William Mckinley en los EEUU, integrada por Calixto García Iñiguez como Jefe, José González Lanosa, Manuel Sanguily, José Miguel Gómez y José R. Villalón.

Al calor de las discusiones con políticos norteamericanos, por las evasivas del Presidente Mckinley de tratar personalmente con la comisión cubana se produjo la repentina enfermedad de Calixto García, quien se desplomó en uno de los  convites a los que fue invitado por la emigración cubana. Después de ser conducido a un hospital, fallece a los pocos días el 11 de diciembre de 1898.

El cadáver fue entregado, ya embalsamado, para ser enviado a Cuba para que se le rindieran los correspondientes honores militares. He aquí otro misterio que como la explosión del Maine nunca se conocerá a ciencia cierta.

De esta forma salía del entramado político-militar de la primera guerra imperialista el hombre que escribiera a Shfter, cuando el 14 de julio de 1898 los mambises fueron privados del derecho de entrar a la ciudad de Santiago de Cuba:

… “Circula el rumor, que, por lo absurdo, no es digno de crédito, general, de que la orden de impedir a mi Ejército la entrada en Santiago de Cuba ha obedecido al temor de venganza y represalias contra los españoles. Permítame usted que protesta contra la más ligera sombra de semejante pensamiento, porque no somos un pueblo de salvajes que desconoce los principios de la guerra civilizada, formamos un ejército pobre y harapiento como lo fue el ejército de vuestros antepasados en su noble guerra por la independencia de los Estados Unidos de América, pero a semejanza de los héroes de Saratoga y York Town, respetamos demasiado nuestra causa para mancharla con la barbarie y cobardía…”.(9)

(*) Colaborador


(7) María del Carmen Barcia y Otros: Ob. Cit; pág. 528.

(8) Angela Grau Imperatori. El Sueño Irrealizado del Tío Sam; pág. 58.

(9) Hortencia Pichardo: Documentos para la Historia de Cuba. Tomo I pág. 517. El 17 de julio del 2012 se cumplieron 114 años de la realización de este importante documento Histórico.


 

 

 

 

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