Un hombre siempre fiel

Carlos-Coello-Tuma–¡Cuídate médico que la cosa está que jode!

Fueron las últimas palabras que pronunció Carlos Coello, Tuma, combatiente de la guerrilla del Che en Bolivia, aquel 27 de junio de 1967, hace 45 años, cuando combatían contra el ejército de aquel país.

 

Carlos-Coello-Tuma

–¡Cuídate médico que la cosa está que jode!

Fueron las últimas palabras que pronunció Carlos Coello, Tuma, combatiente de la guerrilla del Che en Bolivia, aquel 27 de junio de 1967, hace 45 años, cuando combatían contra el ejército de aquel país.

Balas asesinas lo hieren de muerte y, aunque lo retiran del combate y se hace todo lo posible por salvar su vida, deja de existir en la selva boliviana.

Carlos Coello fue uno de esos combatientes cubanos que se sumó de manera voluntaria a la tropa del Che y lo acompañó, como su escolta, primero en Cuba y luego al Congo y al país sudamericano.

Fue en el Congo donde Carlos Coello adquirió el sobre nombre de “Tuma”, proveniente de la palabra swahili “tumaini”, que significa “esperanza”, con la que empezaron a llamarlo los guerrilleros congoleses.

En las fichas que elaboró el Ché de cada combatiente, Tuma era el número tres de la guerrilla. Su misión siguió siendo la misma de Cuba y del Congo: responder por la seguridad personal del Guerrillero Heroico, tarea que compartió con Urbano (Leonardo Tamayo Núñez, cubano).

Tuma participó en todas las actividades del destacamento, haciendo cuevas, caminos y trincheras; realizó exploraciones, cacerías, guardias; se desempeñó como ayudante de cocina, buscó leña y agua, y trasladó armamento, municiones y equipos a pie hasta el campamento central. Tomó parte en la marcha de entrenamiento y exploración y se incorporó a las clases culturales. Enfrentó con estoicismo y carácter alegre los sacrificios del guerrillero y cumplió cabalmente su misión principal.

Recibió una carta de Cuba donde su esposa le comunicaba que había tenido un hijo y le enviaba la foto del niño, al que nombró Carlos Tumaine. De inmediato hizo partícipe de su alegría a todos los compañeros.

Él era de una nobleza extraordinaria, de carácter alegre y jovial, dicharachero, valiente, disciplinado, trabajador, solidario, honrado, de una fidelidad a toda prueba.

El Ché le rindió homenaje estando toda la noche en silencio junto a su cuerpo, con sentidas palabras escritas en su diario y otras pronunciadas ante sus compañeros.

Los restos de Tuma fueron hallados el 16 de junio de 1996 y trasladados a Cuba junto a los del Ché y los del Destacamento de Refuerzo. Él recibió del pueblo el merecido tributo de Héroe de la Patria.

 

 

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