Un derecho intacto

Foto: Archivo

Cuando parecía algo de ensueño retornar a las aulas, remontar el período 2020-2021 en la Isla con una matrícula superior a los 13 000 colegiales constituye una satisfacción tras largos meses de restricciones y distanciamiento de los educandos de sus pupitres.

Ello, por supuesto, ha sido el resultado de un arduo quehacer por parte de los trabajadores del sector, los estudiantes y las familias, quienes cuidan hasta el menor detalle para vencer los objetivos de cada grado y nivel.

Este significativo dos de noviembre en gran parte de la nación fue el colofón de un trayecto marcado por el comprometido reto de garantizar la formación de niños y jóvenes al tiempo que se adoptaban medidas preventivas ante la propagación de la covid-19.

Fue un complicado camino para elaborar estrategias y aprovechar iniciativas con el propósito de continuar el ciclo lectivo, recurriendo así a diferentes modalidades de aprendizaje a distancia.

La vuelta a los planteles representa una oportunidad de disfrutar otra vez de la presencia de profesores y compañeros, así como de ser responsables para no crear situaciones de riesgo y proteger la salud de todos.

En ese sentido somos privilegiados, en especial si tenemos en cuenta los más de 224 millones de alumnos afectados por el cierre de los referidos centros, el 12,8 por ciento del total de los matriculados en el mundo, según un reporte de la Organización de las Naciones Unidas, donde se destaca además, que aún en 23 naciones no se han retomado los encuentros presenciales.

Asegurar la continuidad educativa en medio de la pandemia conllevó a recurrir a la modalidad en familia y reforzamos el uso de los medios audiovisuales con las capacidades creadas en el país.

La televisión es uno de los principales soportes de apoyo frente a la carencia de infraestructuras para desarrollar iniciativas asociadas a la conexión a Internet, debido a que en medio de tales circunstancias el gobierno de Estados Unidos recrudeció el bloqueo con notables consecuencias en dicho sector y las comunicaciones.

No obstante, sitios como el portal CubaEduca difundieron y proporcionaron de manera gratuita el material necesario destinado a los diferentes niveles de enseñanza.

Se trata de aprovechar la experiencia acumulada como fortaleza en estos tiempos complejos, para ello están creadas las condiciones de organización escolar y los protocolos sanitarios.

Asimismo, las peculiaridades de cada plantel se acoplan a la máxima de priorizar el aprendizaje en un entorno seguro con el fin de alcanzar los objetivos académicos.

Mientras el mundo vive hoy otra oleada de la pandemia, nuestros educandos –sin confiarse ni un segundo– asisten a las diarias actividades con la certeza de aprender en un entorno seguro. Incluso ante las adversidades la meta es mantener intacto uno de sus principales derechos: el derecho universal a la enseñanza.

Educación Isla de la Juventud Opinión
Casandra Almira Maqueira
Casandra Almira Maqueira

Licenciada en Estudios Socioculturales en la Universidad Jesús Montané Oropesa, Isla de la Juventud

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