Tras la cortina del miedo

no-violencia-contra-las-mujeresMi amiga aún no borra de su mente los malos recuerdos de aquel acoso. Un hombre que decía ser su pareja y en realidad nunca había visto, la agarró fuerte por el brazo y por varios minutos forcejearon hasta que ella consiguió soltarse, entonces él aparentó un intento de robo gritando a todas voces que le había quitado el dinero; ello le causó un miedo aterrador.

Aunque en Cuba y en Isla de la Juventud se llevan a cabo acciones relacionadas con la atención a la violencia contra la mujer, existen aún conceptos y prácticas discriminatorias

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Mi amiga aún no borra de su mente los malos recuerdos de aquel acoso. Un hombre que decía ser su pareja y en realidad nunca había visto, la agarró fuerte por el brazo y por varios minutos forcejearon hasta que ella consiguió soltarse, entonces él aparentó un intento de robo gritando a todas voces que le había quitado el dinero; ello le causó un miedo aterrador.

La violencia contra la mujer es un tema con varias aristas. Muchas son sus expresiones, que pueden sintetizarse en maltrato físico, sexual, económico y psicológico; este último es considerado como una de las agresiones más sutiles que afecta a la mujer de hoy y genera altos costos sociales.

El fenómeno es reconocido como un problema a escala mundial y un grave obstáculo para el desarrollo y la paz. La puesta en marcha como tema de debate universal ha permitido, apenas, visualizar solo una parte de la victimización femenina en el hogar que permanece oculta, invisible tras la intimidad familiar, bajo el supuesto pretexto de no admitir la intromisión de ajenos.

En nuestro país desde el triunfo revolucionario se han llevado a cabo un grupo de acciones en apoyo a la mujer y sus derechos. Así fuimos ocupando un nivel superior; la masa femenina dejó de ser la parte complementaria de la familia cubana y se convirtió poco a poco en protagonista de los principales sucesos históricos, políticos y sociales.

Sin embargo, todavía persisten actitudes violentas en su contra, causadas por el arraigo a tradiciones culturales y sociales de pensamientos retrógrados trasmitidos de una generación a otra, además, de la baja autoestima y un comportamiento sumiso por parte de las féminas.

De ahí el papel determinante de la familia en cuanto a la educación de las adolescentes y jóvenes para asumir una relación o convivir con su pareja, unión que debe estar basada en el respeto y la ayuda mutua.

En el territorio como en el resto del país funciona la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia, la cual se encuentra en la sede de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), donde cada una tiene su espacio y es atendida por un grupo multidisciplinario de especialistas, dispuestos a ayudarnos en nuestras preocupaciones.

Según funcionarios de la Casa, en el primer trimestre del 2012 las dinámicas fueron dirigidas en su mayoría a parejas donde el maltrato es psicológico. El hombre, propietario de la casa, desea el cese de convivencia a raíz de tener una nueva relación y busca motivos para desalojar a la mujer. En algunos casos, por la gravedad de la situación, no es suficiente con la dinámica y son tramitados a la Fiscalía.

A pesar de que en el transcurso de este año se han atendido pocos casos de violencia, muchos otros permanecen ocultos tras la cortina del miedo al escándalo y la pérdida de una posición determinada. En tanto, la lucha contra la violencia femenina es una constante inconformidad, cuya atención y prevención no puede dejarse en manos del azar o de la voluntad de las víctimas.

 

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