Tras el estrés…el fuerte cacarear

En la principal granja avícola de la Isla de la Juventud se restablece la producción de huevos.
El estado de salud de la masa mejora, también es reemplazada por pollitas; Foto: Yesmani Vega Ávalos

¡Qué bueno, ya sacan huevos liberados!, escucho decir con cierto entusiasmo por el céntrico Paseo Martí y es que la obtención del producto en la Isla de la Juventud se vio afectada a finales del primer trimestre del año en curso debido a la inestabilidad y calidad del pienso.

La recuperación de tan importante alimento para los pobladores y otros interrogantes motivaron al equipo de Victoria Digital llegar a la unidad ponedora Andrés Cuevas, única de su tipo en el territorio, la cual se encuentra en el poblado Los Colonos, a unos kilómetros de la ciudad de Nueva Gerona.

Desde la entrada se siente el cacareo de las gallinas. Para entrar es obligatorio cumplir con las medidas higiénicas sanitarias, exigidas por el custodio, directivos y trabajadores, que ascienden a 68, con predominio de la fuerza femenina.

Marta Maula, especialista de producción. Foto: Yesmani Vega Ávalos

a Paula Aguiar, especialista de producción, interrumpe sus labores para de manera gentil atendernos. Explica que desde el pasado año presentan dificultades con el pienso, el cual carece de aminoácidos esenciales que aseguran la vitalidad de las ponedoras,  ello trajo consigo dificultades en el desarrollo y supervivencia de los animales, de hecho la viabilidad se ha visto afectada al lograrse un 7,8 por ciento por encima de las muertes previstas.

De más de 56 000 huevos diarios el acopio en las 20 naves habilitadas descendió a tal punto que todavía no supera los 49 000, lo cual interfiere en el cumplimiento del plan previsto hasta la fecha, con déficit cercano a las 83 000 posturas; no obstante, se ha priorizado la entrega normada a la población y, en la medida de las posibilidades, algunos organismos priorizados.

Marta profundiza al respecto:

El recorrido por algunas naves se impone como también detenerse en la de Mercedes Alarcón Palomero, quien hace más de tres décadas labora en la rama avícola y desde el 2004 en la Andrés Cuevas.

En estos menesteres no hay quién le haga un cuento. Sabe de tiempos buenos y malos. Aunque muchas de las experimentadas han elegido otras opciones laborales debido al intenso ajetreo con las gallinas, ella insiste en jubilarse ahí porque vive enamorada de lo que hace.

“Al comienzo es difícil, se camina bastante y tenemos que agacharnos mucho, imagínate, atendemos a unos 6 400 ponedoras y no solo debemos recoger los huevos sino desde velar por su alimentación hasta su estado de salud.

“Pero ya con la experiencia una desarrolla habilidades, siempre me guío por las indicaciones de la ruta crítica, o sea, es bueno iniciar la jornada y las atenciones por el mismo lugar, la primera hilera, cuando eso varía las gallinas pueden caen en un estrés y eso repercute en su calidad de vida como también en el rendimiento”.

¿Y cómo se les paga a ustedes?, le pregunto y ella, parca, pero laboriosa, de hecho es la vanguardia del colectivo, plantea: “Mi salario mensual oscila entre los 1 500 o 1 600, nos pagan por los resultados”.

A pesar de los contratiempos la producción en la única granja ponedora del Municipio se restablece el acopio. Según Marta ya se reemplaza la masa, estabiliza tanto el pienso como la calidad del alimento, acometen la inversión de una nueva nave que posibilitará superar con creces los 22 millones de huevos anuales y aúnan esfuerzos para intensificar el cacarear de las ponedoras.

La experimentada Mercedes. Foto: Yesmani Vega Ávalos.
En la Andrés Cuevas se labora por incrementar la producción de huevos. Foto: Karelia Álvarez Rosell
Economía Isla de la Juventud
Karelia Álvarez Rosell
Karelia Álvarez Rosell

Licenciada en Defectología en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo con más de 30 años en la profesión.

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