Todo por el futuro de las niñas

Foto: Tomada de Internet

Hace unos días encontré en mi Facebook una publicación que decía  empodera a una niña y cambiarás el mundo. Sin ser muy dada a compartir los típicos mensajes en cadena, con este no pude controlar la tentación de apropiarme de esas palabras y servir de puente para que todos mis amigos dentro y fuera de la red social pudieran verlo, máxime cerca de la celebración este 11 de octubre del Día Internacional de la Niña.

A la altura de mis 27 años miro con nostalgia hacia el pasado de vez en vez y una gratitud enorme aflora en mí al pensar en mi infancia. Hoy soy toda una profesional pero antes como niña cubana tuve la suerte de tener una educación de excelencia, de contar con servicios de salud gratuitos y la convicción de que no había metas imposibles en mi camino.

Nadie me forzó a trabajar antes de tiempo, a vender mi cuerpo ni a casarme siendo aún una menor, tampoco nadie nunca minimizó mis méritos, con orgullo puedo decir que esos no son problemas de las niñas de mi país, sin embargo sí afectan a muchas en el mundo entero. Hacer frente a la discriminación y a diversas formas de violencia es para estas una dura realidad diaria.

Onu Mujeres, agencia de la Onu que promueve la igualdad de género ha señalado en varias ocasiones el rol decisivo que desempeñan las niñas en el desarrollo social y la necesidad de fomentar su progreso, pues serán ellas las encargadas de asumir grandes responsabilidades en el futuro en escenarios que van desde el hogar, la comunidad y la economía.

Es por ello que plantea como estrategia para revertir la situación en la que millones viven, medidas como el cambio de los estereotipos de género, la facilitación del emprendimiento femenino y, sobre todo, una mejora en la calidad de la educación, pues esta es clave en la preparación y desarrollo para una vida independiente.

Aunque en Cuba la voluntad política tiene entre sus prioridades la protección de los derechos de niños y niñas, nunca estará de más analizar cómo podemos potenciar el sano desarrollo de estas desde otras aristas.

Abrir nuestras mentes para desde las escuelas y el hogar inculcarles que no hay juguetes para hembras y otros para varones, que los oficios y profesiones son accesibles para todos por igual, que la violencia no es una forma de amor, que el conocimiento es poder y que solo ellas pueden decidir su destino son pequeñas lecciones que un día agradecerán.

A las niñas de hoy, a las que ayer lo fueron o las que mañana llegarán, a las mujeres del mundo les debemos el poner en sus manos las armas para su libertad.

Isla de la Juventud Opinion
Yenisé Pérez Ramírez
Yenisé Pérez Ramírez

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana

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