Tiembla la injusticia norteamericana

Cinco-heroes-2La tan cacareada transparencia e imparcialidad de la justicia norteamericana debe pasar un aprieto inmenso todos los días cinco de cada mes, cuando millones de personas reclaman la liberación de los Cinco antiterroristas cubanos presos en cárceles del imperio.

cinco-cartel_01La tan cacareada transparencia e imparcialidad de la justicia norteamericana debe pasar un aprieto inmenso todos los días cinco de cada mes, cuando millones de personas reclaman la liberación de los Cinco antiterroristas cubanos presos en cárceles del imperio.

En esta oportunidad para los “campeones de la lucha contra el terrorismo” les sabrá todavía más amargo por tener en la ciudad de Miami al autor intelectual del más horrendo crimen que recuerde la historia latinoamericana, el Crimen de Barbados.

Aquella noche triste del 6 de octubre de 1976, el Comandante en jefe Fidel Castro, sentenciaba: “Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla.”

La frase pronunciada cobra especial significación este cinco de octubre, donde millones de mujeres y hombres de todos los continentes reclaman insistentemente su liberación.

Ahora en plenas elecciones estadounidenses, el presidente Obama tiene la oportunidad única de componer su desacreditada política exterior, matizada hasta la fecha con guerras, escándalos de sus guardaespaldas y su pobre actuación en el cierre de la base en Guantánamo.

Lo cierto es que ese pueblo valiente que es el cubano con el apoyo de miles de millones de amigos en todo el mundo, no cejará en el empeño de ver libre a sus hijos que solo pretendían librar a su pueblo de acciones violentas que causarían la muerte a inocentes.

La actuación deshonesta del gobierno norteamericano en contubernio con la mafia cubanoamericana de Miami no tiene parangón en la historia reciente.

Los Cinco en estos 14 años han dado lecciones de lealtad y patriotismo. Cuba, junto a su pueblo, batallará hasta traerlos de nuevo a casa junto a sus familiares, quienes cuentan con la solidaridad internacional en todos los continentes.

¡Volverán!, se repite cada vez más en las calles de las grandes ciudades, incluidas las norteamericanas, y más temprano que tarde ante el clamor mundial, la injusticia yanqui no tendrá más remedio que claudicar ante la fuerza de la verdad.

 

 


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