Teclado, mouse… ¡a jugar!

Joven-Club-1En la etapa vacacional los escolares prefieren bañarse en la playa, ir al Coppelia, jugar en los parques, viajar a otras provincias y salir de noche a bailar sin preocupación de sus deberes estudiantiles. Sin embargo, los juegos virtuales se han convertido desde hace unos años en el pasatiempo preferido de la gran mayoría de los niños cubanos.

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Fotos: Arturo Enamorado López

En la etapa vacacional los escolares prefieren bañarse en la playa, ir al Coppelia, jugar en los parques, viajar a otras provincias y salir de noche a bailar sin preocupación de sus deberes estudiantiles. Sin embargo, los juegos virtuales se han convertido desde hace unos años en el pasatiempo preferido de la gran mayoría de los niños cubanos.

“Me gusta mucho la informática y desde los 10 años disfruto de ella. Ahora recibo clases de Photoshop aquí en el club y el resto del tiempo juego en la computadora”, refiere el joven de 15 años Alejandro Mustelier, quien es asiduo visitante del Joven Club (JC) Santa Fe.

El mencionado centro de cómputo, localizado en las inmediaciones del parque central de La Fe, y el JC Ángel A. Galañena, en el Panel II, constituyen durante la temporada veraniega, un lugar de entretenimiento sano y educativo para algunos infantes y adolescentes de ocho a 15 años de edad residentes en ese poblado.

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Por un verano informático

Para Yisel Pupo, de 12 años y Marcos Daniel Pérez, de nueve, la computación es uno de sus pasatiempos favoritos y dedican parte de sus vacaciones a eliminar bolitas que se multiplican, a trepar árboles como Tarzán o a hacer piruetas en patines desde el mundo digital.

La instructora Marta Elena Álvarez Verdecia, del JC de calle nueve, nos cuenta acerca de la asistencia continua de muchachos desde que recesaron las clases escolares y del protagonismo del mundo informático en este verano, durante el cual las autoridades culturales potencian las actividades desde la comunidad.

“Todos los días desde las siete y media de la mañana hay niños esperando la apertura del local para jugar en la máquina y curiosear con todas las aplicaciones computacionales. A veces les preguntamos si ellos no duermen ni almuerzan porque se pasan gran parte del día frente a la computadora”,  expresa entre sonrisas la profesora Marta Elena.

Y agrega: “Además del acceso a los juegos didácticos y el tiempo de máquina, les impartimos cursos cortos de 10 y 12 horas de clases, de quema de discos,  Photoshop, Word y Power Point, y la próxima semana empezaremos con el de Facebook y Twitter”.

Similar situación ocurre en el club del Panel II, donde se inunda cada día de niños, generalmente varones, que estudian en la enseñanza Primaria y Secundaria, los cuales dispensan de dos horas de tiempo del aparato tecnológico y una vez agotado el horario se quedan a la espera para acceder nuevamente a las propuestas digitales.

“Siempre le ofertamos algún servicio para entretenerlos, ya sea con la programación televisiva o la proyección de películas en el DVD, mientras esperan su turno de computación o las clases de electrónica básica, antivirus o de redes y correos”, argumenta Eddyt Castro Rodríguez, especialista principal del JC de los Paneles.

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Entre sus permanentes chicuelos, una de las instructoras de ese JC, Mayrelis Baute Duvergel, nos comenta acerca de un jovencito de 12 años de edad con discapacidad físico motora, quien no se pierde ni un curso y disfruta muchísimo jugando en la computadora.

Y los pequeñines Jan Eduardo Yero y Gabriel Alejandro Delvas, de cuarto y quinto grado, respectivamente, prefieren pitchear y batear desde el teclado y el mouse, y esperan pacientemente sus turnos para recomenzar cada día las aventuras beisboleras de sus vidas.

Una propuesta educativa

Ante la pregunta de cuáles son sus opciones favoritas en el verano, todos los niños encuestados ubicaron entre las tres primeras la computación. Entonces ¿pudiéramos decir que los Joven Club de Computación constituyen hoy una propuesta recreativa para los más pequeños?

Según explica Castro Rodríguez, los JC reacomodan sus horarios de servicios en la etapa vacacional, trabajando todos los días de ocho de la mañana a cinco de la tarde, excepto los domingos que cierran a las 12 del mediodía, siendo los infantes los privilegiados con los servicios.

“En estos dos meses realizamos distintas actividades en saludo al aniversario 25 de la creación de los JC, como el Concurso de pintura digital proyectada para mañana y un intercambio con los abuelos del hogar de ancianos para hacer recuentos de efemérides y muestras de diapositivas de Power Point”, argumenta la instructora de Santa Fe, Graciela Páez Verdecia.

De igual manera, los educadores del club del Panel II realizarán a finales de mes una charla para promover la utilización del software libre y en agosto tienen programado el certamen de pintura Mi dibujo para Fidel en conmemoración del cumpleaños de nuestro Comandante.

“También desarrollaremos en el mes próximo la jornada Toda imagen, en la cual se digitalizarán fotografías de los usuarios para la realización de montajes y el concurso de arte digital Verano x más por el Día Internacional de la Juventud”, concluye Castro Rodríguez.

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¿Los participantes? Los más pequeños de casa. Y expresiones como “me encanta el juego de los carros”, “disfruto de jugar en la computadora”, “participo en todas sus actividades”, “no me pierdo ni un día de aquí”, son las más comunes entre los visitantes menores de 15 años de los JC de La Fe.

Sin dudas el verano inundó de caritas traviesas los Joven Club de La Fe y los otros existentes en el territorio, ubicados en Nueva Gerona, en el reparto Delio Chacón y en La Demajagua, aunque los niños de otras comunidades como La Reforma, Mella y Cocodrilo no han sido beneficiados en esta etapa por no estar en función el Club Móvil.

“El carro móvil se paró en octubre del pasado año por problemas de chapistería, luego entró en reparación y ahora no tiene batería”, acota la directora municipal de los JC, Olga Lidia Suárez y explica que hacen gestiones para el pronto funcionamiento del mismo y así la computación pueda llegar hasta los lugares más apartados.

El fantástico universo digital les posibilita a los infantes desarrollar su imaginación y realizar acciones casi imposibles para ellos en el mundo real, pero no debemos abusar del tiempo dedicado a los juegos virtuales y sí aprovechar al máximo todas las herramientas computacionales en beneficio de la expansión del conocimiento.

 

 

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