Tarea Vida, tema aún pendiente

El combate a la covid-19 se ha tornado en el último año en la prioridad de los cubanos, pero ello no significa que programas de alto impacto a nivel nacional hayan quedado desatendidos.

En la Isla uno de estos ejemplos lo constituye el Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático, conocido también como Tarea Vida, proyecto que vincula y responsabiliza a los actores sociales –individuos, comunidades e instituciones– en la adaptación a los cambios medioambientales y la recuperación de espacios naturales.

Precisamente en medio de la pandemia y del obligatorio aislamiento social que esta ha impuesto, el sector empresarial se ha convertido en protagonista de muchas de las acciones que aquí se acometen en favor del entorno.

La UEB Flora y Fauna ha tenido, cuando menos, un trabajo altamente destacable. Esa es la conclusión a la que podemos llegar tras conocer los resultados obtenidos en esta misión.

“Nuestro objetivo central tras analizar lo planteado en la Tarea Vida fue la recuperación de la vegetación y las playas, único punto de los contemplados en el Plan en el que el Municipio tenía una afectación real, de ahí para acá ha sido volcarnos en el trabajo”, aseguró la especialista del departamento de Conservación de la entidad, Angelina Pérez Veliz.

Con este impulso se plantearon metas que hoy se consolidan como realidades. La eliminación de plantas y especies invasoras como la casuarina y el marabú, la conservación de los suelos en dos de las más importantes áreas protegidas –la de recursos manejados Sierra de la Cañada y la reserva ecológica Los indios– así como el mantenimiento a los caminos de uso silvícola, la reforestación de mangles y la siembra de plantas autóctonas han devuelto parte del esplendor de antaño a escenarios naturales dignos de admiración como la playa El Guanal, la Jungla de John y diversas locaciones del polo turístico Cayo Largo del Sur.

Otra entidad local que sin dudas ha ganado mucho en cultura ambiental es la Empresa Eléctrica. En poco tiempo uno de los organismos más generadores de contaminación ha implementado acciones que hoy rinden frutos.

Disminuir el uso de combustible fósil y lograr que un cinco por ciento de la energía total que hoy se consume en la Isla sea de fuentes de energía limpias –el parque eólico y los tres fotovoltaicos existentes– y la aspiración de que para 2030 esta cifra pueda aumentar a un 30 por ciento ilustran el compromiso de la institución con la sostenibilidad del equilibrio ambiental.

De igual forma la atención especializada al tratamiento de los residuales altamente contaminantes ha sido otro punto clave en los que esta empresa se ha enfrascado, pues los volúmenes que genera son considerables y su impacto directo en el manto freático sería muy dañino.

Resumiendo un poco, no es necesario ser una entidad de ciencia para asumir un actuar responsable y consecuente con el entorno que nos rodea. Trabajar en pos de un futuro libre de contaminación, adaptarnos al cambio climático y potenciar al máximo nuestros recursos naturales a estas alturas no es una opción, sino una necesidad.

En cuanto más instituciones y personas lo comprendan e implementen, mayores garantías tendremos de una vida armoniosa.

Isla de la Juventud Opinión
Yenisé Pérez Ramírez
Yenisé Pérez Ramírez

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana

Colaboradores:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *