Strike 3: Adiós a las armas

frederich-cepedaA pedido del aficionado David Vázquez, quien asegura ser un “lector sistemático de Strike 5 (sic)”, repasemos a vuelo de pájaro las oscuras estadísticas cubanas en la Semana Beisbolera de Haarlem, una vez dirimidos los tres primeros choques del schedule clasificatorio.

 

frederich-cepedaA pedido del aficionado David Vázquez, quien asegura ser un “lector sistemático de Strike 5 (sic)”, repasemos a vuelo de pájaro las oscuras estadísticas cubanas en la Semana Beisbolera de Haarlem, una vez dirimidos los tres primeros choques del schedule clasificatorio.

Individualmente, las palmas -casi todas las palmas- se las lleva Frederich Cepeda, que anda segundo en impulsadas (4), tercero en total de bases (8) y slugging (.800), quinto en porcentaje de embasado (.500), sexto en hits (4) y séptimo en average (.400).

Los otros discípulos de Víctor que ocupan un peldaño entre los mejores de algún departamento son Yuliesky Gourriel, que es quinto en bases por bolas (3), sexto en anotadas (2) y noveno en OBP con .462; y Guillermo Heredia, segundo en robos (2) y undécimo en el índice de embasado (.444).

En jonrones hay numerosos jugadores igualados con uno, entre ellos el propio Cepeda y Alfredo Despaigne. Vale señalar que la mayoría de los apartados ofensivos relevantes tienen en cabeza al local Rudy van Heydoorn, letal en el apabullante triunfo de 18×3 logrado por su equipo a costa de Japón (pegó de 4-3 con doble y jonrón, par de anotadas, cinco impulsadas y una transferencia).

En cuanto al pitcheo, Odrisamer se ubica en el grupo de serpentineros que no han permitido limpias, aunque el rendimiento más sobresaliente lo exhibe Yadier Pedroso, destacado en bateo adversario (.182), entradas lanzadas (6.2) y ponches (6).

Tan mal pintan las cosas para los cubanos, que de los que han comparecido cinco o más veces al cajón, solo el ambidextro espirituano excede el mágico guarismo de .300. Mire usted: Pestano, .286; Abreu y Castillo, .273; Arruebarruena y Yuliesky, .222; Heredia, .167; Despaigne, .083; y Rudy y Bell, .000.

Tan magra gestión con el madero en ristre determina que la tropa antillana promedie -¡qué pena!- solo .198, con seis carreras anotadas y slugging de .297. Si a lo anterior le sumamos un discreto fielding colectivo de .965, entenderemos por qué nuestra novena ocupa el quinto escaño entre seis concursantes.

¿Quién nos hubiera dicho esto en los noventas?

 

 

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