Solución viable por más alimentos

Foto: Internet

La construcción de módulos pecuarios constituye una de las alternativas fomentadas en el país en pos del autoabastecimiento territorial y buscar la soberanía alimentaria, sobre todo para la obtención de proteínas y satisfacer los cinco kilogramos per cápita.

El empeño es más necesario en momentos en que la adquisición de insumos en el mercado internacional se torna compleja como consecuencia del recrudecimiento del bloqueo yanqui impuesto a nuestro país y la crisis mundial provocada por la pandemia.

Desarrollar la cría de especies más resistentes como las aves rústicas
–que proporcionan huevo y carne–, los cerdos de capa oscura –especie que puede prescindir de los piensos de origen industrial, muy limitados hoy–, así como conejos, carneros e incluso peces aprovechando los espejos de agua disponibles y con condiciones, es una solución viable ante el actual panorama.

En una primera etapa se pretenden erigir 20 instalaciones de este tipo en la Isla de la Juventud, todas pertenecientes al sistema de la Agricultura, como organismo pionero y rector de dicha actividad; más adelante, a partir del próximo año, deberán incorporarse el resto de las entidades del territorio.

Sin embargo, a pesar de que para su construcción se promueven métodos rústicos como alternativa dirigida a solventar la escasez de recursos, como el techo de guano para las naves, el uso de la yunta de buey a la hora de preparar la tierra destinada a producir el alimento animal, también existen requerimientos establecidos para la estructuración de los módulos pecuarios.

Por ejemplo, es necesario garantizar al menos tres especies por módulo, para lo cual se edificará una nave por variedad. De esas tres naves, dos tienen que estar localizadas en el mismo enclave, debe respetarse el espacio habitable entre animales, estará dimensionada la cantidad en correspondencia con el colectivo al que pertenecen e igual se establece la tierra a sembrar.

Tampoco es necesario que estén ubicados en la propia entidad, ello implica buscar el espacio idóneo y según la extensión de las áreas desarrollar hasta cuatro especies.

Esta tarea, a pesar del chequeo constante por el viceprimer ministro Jorge Luis Tapia Fonseca en sus visitas de trabajo al Municipio, y de las máximas autoridades de acá, experimenta atrasos criticados de forma reiterada.

Hasta la fecha, de los 20 proyectados en la Isla ya 16 están terminados y de ellos 12 poseen los animales. La empresa agroindustrial Jesús Montané Oropesa sobresale como la entidad del sector con más unidades (ocho), de ellas siete listas, le siguen la Empresa Ganadera con cinco –todas concluidas–, Gelma con cuatro y uno solo concluido, mientras la Empa, Labiofam y Flora y Fauna tienen uno finalizado en cada caso.

El éxito en los resultados está en asegurar de manera sostenida la siembra de yuca, boniato, maíz, morera, king grass y otros nutrientes que posibiliten la sostenibilidad de la masa animal.

Urge redoblar los esfuerzos y terminar los que restan, como Gelma, entidad más atrasada.

A pesar de las vicisitudes, esta experiencia permitirá incrementar y diversificar la producción de alimentos. Su multiplicación en etapas venideras aportará de forma estable comida al plato del pinero, pero siempre dependerá de la contribución de todos.

Otros artículos del autor:

Isla de la Juventud Opinión
Yuniesky La Rosa Pérez
Yuniesky La Rosa Pérez

Licenciado en Comunicación Social en la universidad Jesús Montané Oropesa, Isla de la Juventud

Colaboradores:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *