Solo méritos y capacidades

Todavía están frescos los escándalos mediáticos que pusieron en tela de juicio la transparencia de las elecciones en los Estados Unidos de América, que dice ser el paladín de la democracia, pero en esa sociedad resultará imposible mientras sigan decidiendo los millones de los políticos y no los electores.

Todavía anda la saga de los famosos correos electrónicos de Hillary Clinton y la influencia de los rusos para que ganara el republicano Trump con más de un millón de votos populares por debajo de la primera. Son solo algunas de las contradicciones que alejan al pueblo de su sistema de gobierno.

Para colmo esa es la democracia que nos quieren imponer desde ese norte revuelto y brutal: la seudorepública de los años de la década del 50 del siglo pasado, con su secuela de sumisión al imperio y de represión.

Lo cierto es que a pesar de todas las amenazas del gobierno de Estados Unidos y los anunciados cambios en su política hacia Cuba con el recrudecimiento del bloqueo, otro proceso de elecciones generales ya está en marcha en la asediada nación.

Los preparativos en el Municipio Especial cubano marchan según el cronograma previsto. A la constitución de la Comisión Electoral Municipal le siguió la de las circunscripciones y los integrantes de las mesas electorales.

A las estructuras claves se sumó más recientemente la juramentación de los miembros de la Comisión de Candidaturas a este nivel, lo que permite dejar todo listo para el proceso de nominación de candidatos previsto a iniciarse el cuatro de septiembre y se extenderá hasta el 27 del propio mes.

En esos encuentros los pineros tendrán la oportunidad de escoger a sus futuros representantes, capaces de velar por sus demandas y anhelos en el venidero período de mandato de dos años y medio como delegados, los cuales conformarán la Asamblea Municipal del Poder Popular.

Un elemento esencial del sistema político cubano, que lo diferencia de la llamada democracia representativa de otras latitudes, es la no postulación por parte de partidos ni otras organizaciones políticas, es solo el pueblo ejerciendo sus derechos constitucionales, donde lo único que prima es la capacidad y los méritos de los ciudadanos.

Los comicios validarán una vez más el apego de los cubanos por  su soberanía e independencia y la construcción de una sociedad más justa, humana y sostenible en el tiempo, que tiene el reto, además, de seguir perfeccionando un sistema electoral y de ejercicio de gobierno con más de cuatro décadas de experiencias, siempre con el pueblo y junto a este.

Ya las 1 055 autoridades electorales del territorio se preparan para cumplir el mandato que exige la Ley 72, Ley Electoral, comprometidos con la transparencia y la legalidad, y con el firme propósito de hacer de estas elecciones, convocadas para octubre venidero, un nuevo triunfo de la Revolución, respuesta firme a las amenazas del actual presidente estadounidense y otra demostración de la confianza del pueblo en su futuro.

 

Opinion
Pedro Blanco Oliva
Pedro Blanco Oliva

Licenciado en Literatura y Español en la universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomado en Periodismo con más de 40 años en la profesión

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