Solidarios a flor de piel

solidaridad-con-cubaLos cubanos somos solidarios por excelencia, tanto al ofrecerla como al recibirla y nos caracterizamos por compartir lo poco que tenemos, no lo que nos sobra.

 

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Los cubanos somos solidarios por excelencia, tanto al ofrecerla como al recibirla y nos caracterizamos por compartir lo poco que tenemos, no lo que nos sobra.

Es cierto, que un gesto fraternal cotidiano cobra expresión en la tacita con café que de patio a patio compartimos entre vecinos y familias cada mañana o en las donaciones voluntarias de sangre aportadas por los cederistas de manera desinteresada a los centros de asistencia médica para ayudar a la salvación de la vida de los compatriotas, bien sea para intervenciones quirúrgicas, situaciones de desastres naturales, incendios o accidentes.

Pero si queremos ir hasta el fondo de la palabra SOLIDARIDAD tenemos que recordar que en las guerras por la independencia del yugo español, participaron combatientes de América Latina, Estados Unidos, Europa, China, siendo el dominicano Máximo Gómez, el más ilustre de todos, pues llegó a ser General en Jefe de nuestro Ejército Libertador.

Tampoco podemos olvidar que durante los años de la República Mediatizada 1 000 cubanos combatieron en España defendiendo a la República; uno de ellos fue el periodista Pablo de la Torriente Brau, paradigma de intelectual revolucionario, caído en combate en Majadahonda.

Cuánto podría escribirse de la presencia de nuestro querido Ernesto Che Guevara la Serna, nacido en Argentina, y que después de su muerte luchando en tierras bolivianas, ha devino el símbolo de la solidaridad combativa para todas las personas de buena voluntad y progresistas del orbe.

Y qué decir de la ayuda que recibió Cuba al triunfo de la Revolución de la antigua Unión Soviética, gracias a la cual se pudo consolidar esta gran obra; por supuesto, sobre la base del decisivo aporte de los hombres y mujeres de nuestro pueblo, por su resistencia.

En una ocasión al referirse a ese tema el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz preguntó: “¿Qué habría sido de nuestra Patria sin el internacionalismo?, ¿qué es lo que hemos hecho por los demás en comparación con lo que han hecho por nosotros?

De ahí la educación de los cubanos en esos principios, bien a tono con los móviles que conllevara a la ONU a la  declaración del 31 de agosto como Día Internacional de la Solidaridad.

Este organismo internacional recuerda que la solidaridad no solo es un requisito de carácter moral, sino también una condición previa para la eficacia de las políticas de los países y los pueblos. Es una de las garantías de la paz mundial.

Subraya además: “Vivimos un período de grandes diferencias entre los ricos y los pobres. El verdadero progreso no se logrará sin la cooperación entre todas las naciones y los pueblos para acabar con la pobreza y sin la solidaridad con los desposeídos. Debemos asumir la responsabilidad ante los que no pueden obtener los recursos suficientes para el desarrollo, cuyos derechos humanos y dignidad no se respetan. Todos ellos son nuestra preocupación común”.

Una clara respuesta a esos preceptos se concretan en la existencia del Movimiento de Países no Alineados, cuya primera conferencia se celebró en Belgrado el primero de septiembre de 1961 y en estos momentos sesiona su XVI Cumbre en Irán.

Otro ejemplo lo constituye la Alianza Bolivariana Para los Pueblos de nuestra América (ALBA) y la CELAC

Por lo tanto podemos afirmar que el siglo XXI es la era de las naciones, los pueblos y los individuos consagrados a la solidaridad.

Y entre esos países la Mayor de las Isla de las Antillas constituye un ejemplo a seguir por su contribución solidaria en varios campos, sobre todo en la salud, educación, deporte, cultura, construcción con decenas de naciones de todos los continentes.

Así, de esa deuda con la humanidad y de nuestras convicciones ideológicas parte el apoyo de los cubanos a todas las causas justas de los pueblos y, en especial, la vital contribución a la liberación de varias naciones hermanas de África como Angola, Etiopía y Namibia, así como a la desaparición del régimen segregacionista al sur de ese continente.

Los cubanos, sin lugar a dudas, llevamos el internacionalismo a flor de piel.

 

 

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