Soberanía electoral

La proclamación de la Constitución de la República el pasado 10 de abril constituyó el inicio formal de un arduo proceso de construcción legislativa, cuyo objetivo es situar al país en la atmósfera sociopolítica de los nuevos tiempos. Las disposiciones transitorias de la Ley de leyes mandatan acometer la elaboración de instrumentos jurídicos que la complementen y cumplimenten su articulado.

Precisamente, una de las regulaciones de esencial importancia para garantizar la democracia es la Ley Electoral, cuyo proyecto ha sido presentado a diputados en reuniones regionales y por videoconferencia para acometer su estudio individual y previo a las sesiones de la Asamblea Nacional, donde será debatido por los parlamentarios.

Una norma que rige cómo, cuándo, por qué… se realizan elecciones, referendos y plebiscitos en Cuba, la cual, luego de entrar en vigor dará cumplimiento a lo expreso en la Carta Magna, que en definitiva es también la voluntad popular.

Aunque no varían conceptos claves, pilares identificativos de nuestro sistema del Poder Popular y de la democracia participativa, sí se proponen medulares cambios.

Se mantiene el principio de voto libre, igual, directo y secreto de cada ciudadano cubano, así como sus derechos al sufragio pasivo y de presenciar el escrutinio en los colegios electorales.

En consonancia con la máxima legislación de la nación se crearán los consejos electorales de composición colegiada y subordinación vertical desde el nivel nacional hasta los municipios, asimismo se regula la forma de elección de sus miembros. Se definen dos elecciones periódicas: las municipales para delegados y nacionales para diputados.

Significativa es la modificación de la cantidad de miembros del parlamento, pues estos serán electos a razón de uno por cada 30 000 habitantes o una fracción mayor de 15 000, reduciéndose a 474 escaños la Asamblea Nacional.

El Registro Electoral mantiene su carácter público, permanente y de oficio, además la norma encarga la revisión de su funcionamiento. Por su parte el establecimiento de un complemento salarial en el centro laboral para los miembros de las estructuras electorales participantes de las elecciones periódicas y otras convocadas resulta un elemento de la futura ley a señalar.

Sin dudas es este un proyecto robusto y centrado en nuestro modelo de nación, conformado por dieciséis títulos, cuarenta y cinco Capítulos, treinta y dos Secciones, cinco Disposiciones Especiales, seis Disposiciones Transitorias, dos Disposiciones Finales y 290 artículos.

A pesar de la legalidad que circunda la legislación en estudio, es válido aclarar que quienes critican elementos propios del sistema político cubano, ignoran también el derecho de autodeterminación de cada nación, proclamado en la Carta de la ONU.

Las elecciones en Cuba no tienen por qué parecerse a las de otras naciones, pues hemos demostrado nuestra valía política y autonomía de pensamiento durante estos 60 años de Revolución, lo cual nos coloca a la vanguardia de las corrientes progresistas.

Tanto el proyecto de Ley Electoral como la Constitución defienden la democracia participativa como esencia nuestro sistema político, el cual tiene por protagonista al pueblo, de donde dimana la fortaleza institucional del país, su autoridad y auténtico poder.

(*) Colaborador

Descargue aquí:

Fundamentación Anteproyecto Ley Electoral (78 KB)

Anteproyecto Ley Electoral (721 KB)

Isla de la Juventud Opinion
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