Sin temor a las dificultades

El intercalamiento de la guayaba entre las plantas de toronjas ha posibilitado un mejor uso de la tierra

Soñar con los pies puesto en la tierra es válido, siempre que se trate de un proyectos que tiene mucho arraigo en una población que creció comiendo toronjas, naranjas y limón, en fin el Jardín Citrícola del Caribe.

Así es la disposición y el compromiso de los hombres y mujeres de la Unidad Estatal Básica de Cítricos y Frutales Patria, perteneciente a la empresa agroindustrial Jesús Montané Oropesa.

Ellos como dijo su director, Eduardo Posada Pereda, están dispuestos a sortear las dificultades actuales con la preparación de tierras y la falta de riego en aras de cumplir este año con las 100 hectáreas pactadas para el presente año.

Para Niurka esta claro la alta responsabilidad de su labor en la recuperación del cítrico

Así también lo confirmó Niurka Cobián Duzú, operadora de la estación de filtraje para el riego, al señalar: “Estamos conscientes de nuestra responsabilidad con la recuperación citrícola pinera y haremos todo lo que esté a nuestro alcance por ir materializando año tras año los planes previstos”.

Pero esta unidad básica no solo cultiva cítricos, también otros frutales como el mango, la guayaba, la piña y otras anonáceas que los pineros degustarán en conservas, jugos y mermeladas, aunque frescas igualmente.

Retomamos el diálogo con Posada Pereda, quien hizo alusión al fuerte movimiento de capacitación de los trabajadores en este tipo de cultivos, cuya fuerza laboral en su mayoría es empírica.

“Otro hecho sobresaliente hasta la fecha es el intercalamiento de la guayaba en el cítrico, lo que ha posibilitado un uso más eficiente de la tierra”.

La cota es altísima para este colectivo que tiene en sus manos la tarea de sementar dos mil hectáreas para el 2021, una fecha que parece lejana y, sin embargo, será necesario materializar los compromisos anuales.

Hasta la fecha solo tienen 281 hectáreas y ya comenzaron las primeras entregas de toronjas el pasado diciembre, un volumen todavía no apreciado por la población, pero que irá creciendo  paulatinamente.

La meta es grande y el esfuerzo titánico, no obstante la disposición de sus brigadas no deja equívocos y la Isla volverá a ser llamada en su momento como la Isla de las toronjas.

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Pedro Blanco Oliva
Pedro Blanco Oliva

Licenciado en Literatura y Español en la universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomado en Periodismo con más de 40 años en la profesión

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