Sin ser esclavos del vicio

¿Y la niña?, le pregunto a un papá de una compañerita de estudio de una de mis hijas: Ahí, convertida en una chimenea, no para de fumar, ya no sabemos qué hacer…me dice con rostro medio compungido.

Tal respuesta me llevó a preguntarme: ¿cómo adquiere los cigarros?, ¿de dónde saca el dinero para comprarlos, incluso, con filtros en las Tiendas Recuperadoras de Divisas?, ¿será que con 16 años ya se llega a la mayoría de edad, la familia no tiene responsabilidad sobre sus hijos y se dispone de independencia económica, al punto de sustentar el nocivo vicio?..

Si respondemos algunas de estas interrogantes llegaríamos a la conclusión de que si no tiene vínculo laboral, tan solo estudia, entonces es mamá, papá o algún integrante del hogar quien los provee para que adquieran los cigarros.

Y también considero que aún teniendo nuestros descendientes su mayoría de edad, ya sea a los 16 o 18, los padres no dejan de serlo nunca por lo que la responsabilidad en cuanto a la mejor educación es para toda la vida.

Nuestros adolescentes cada vez se adentran más en esta “aventura”. La tentación, la curiosidad, lo prohibido, la masculinidad, la conquista, el ser aceptado en el grupo…lo lleva a aspirar y expulsar humo ya sea en su propia casa, la escuela, eventos sociales o públicos.

No sería descabellado reflexionar al respecto, máxime en las cercanías del 31 de mayo: Día Mundial Sin Tabaco y cuando algunos estudios confirman que la juventud cubana es una de las que más fuma entre los países de América Latina conociendo los efectos perjudiciales de este vicio que esclaviza al convertirlos en adictos de una droga que mata lentamente.

De hecho es el tabaquismo una de las principales causas de muerte en el mundo y Cuba no está exenta. Esta periodista hace nueve años estuvo a punto de enfrentar un problema respiratorio durante una intervención quirúrgica y entre las imágenes que tengo en mi memoria es a uno de los galenos maldecir al cigarro, cuya nicotina me tenía casi obstruida las vías respiratorias.

Desde entonces me prometí no llevarme uno a la boca y pese a las tentativas provocadas o no pudo más mi fuerza de voluntad, el amor por los míos y esta vida que constantemente y muy a pesar de los escollos, vale la pena vivirla, por supuesto…sin ser esclavo del vicio.


Los efectos benéficos principales de dejar de fumar

Todos los fumadores que abandonan el tabaco obtienen beneficios inmediatos y a largo plazo.

Los efectos benéficos sobre la salud:

  • A los 20 minutos, disminuye el ritmo cardiaco y baja la tensión arterial.
  • Dentro de las 12 horas siguientes, el nivel de monóxido de carbono en sangre disminuye hasta valores normales.
  • Después de 2-12 semanas, mejora la circulación sanguínea y aumenta la función pulmonar.
  • En 1-9 meses, disminuye la tos y la dificultad para respirar.
  • En 1 año, el riesgo de cardiopatía coronaria es un 50% inferior al de un fumador.
  • En 5 años, el riesgo de accidente cerebrovascular corresponde al de un no fumador entre 5 y 15 años después de dejar de fumar.
  • En 10 años, el riesgo de cáncer de pulmón disminuye hasta ser el 50% del de un fumador, y disminuye también el riesgo de cáncer de boca, de garganta, de esófago, de vejiga y de páncreas.
  • En 15 años, el riesgo de cardiopatía coronaria es el de un no fumador.

Las personas, de cualquier edad, que ya sufren problemas de salud relacionados con el consumo de tabaco también obtienen beneficios si dejan de fumar.

Beneficios respecto de quienes siguen fumando:

  • Hacia los 30 años de edad: se ganan casi 10 años de esperanza de vida.
  • Hacia los 40 años de edad: se ganan 9 años de esperanza de vida.
  • Hacia los 50 años de edad: se ganan 6 años de esperanza de vida.
  • Hacia los 60 años de edad: se ganan 3 años de esperanza de vida.
  • Después de haberse declarado una enfermedad potencialmente mortal: beneficio rápido; las personas que dejan de fumar después de haber sufrido un ataque cardiaco tienen una probabilidad un 50% inferior de sufrir otro ataque cardiaco.

 

 

 

 

Opinion Otras de la Isla de la Juventud
Karelia Álvarez Rosell
Karelia Álvarez Rosell

Licenciada en Defectología en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo con más de 30 años en la profesión.

Colaboradores:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *