Sin pedir nada a cambio

Una breve reflexión a propósito de celebrarse este 31 de agosto el Día Internacional de la Solidaridad, proclamado por la Organización de Naciones Unidas en aras de promover ese valor entre países, pueblos y personas

Cuba tuvo razones más que suficientes para celebrar este 31 de agosto el Día Internacional de la Solidaridad, proclamado por la Organización de Naciones Unidas en aras de promover ese valor entre países, pueblos y personas.

Habrá que mencionar entonces, sin chovinismos, la presencia de muchos compatriotas en los cinco continentes compartiendo cuanto atesoran de conocimientos y dedicación al mejoramiento humano, a pesar de las carencias materiales y económicas.

Para los cubanos forma parte de su sistema de valores y tiene una de sus más altas expresiones en los profesionales de la salud, educación, deporte y cultura, por solo mencionar algunas, que llegan sin reparos hasta apartados rincones, sin importar los riesgos.

En el ámbito del barrio en la Isla de la Juventud abundan los ejemplos como los valores cultivados por muchas personas, como Julio Hía, en Micro 70, un ponchero que no le cobraba un centavo a discapacitados o jubilados necesitados, al igual que hacía José Antonio Gutiérrez, quien lo mismo estaba colaborando con vecinos que colectivos en labores de albañilería, carpintería, de electricidad o de mecánica sin pedir nada a cambio.

Solidaridad, como dijo Fidel, no es dar lo que nos sobra, sino compartir lo que tenemos, por eso son innumerables y crecientes también las muestras de apoyo recibidas.

Esta elocuente expresión de humanismo significa comprometerse en idea y acción con el bienestar de los otros: en familia, la escuela, colectivos, la nación y otros países.

¿Cuáles son otros modos de actuación del valor de la solidaridad?: Participar activamente en la solución de los problemas de la comunidad, promover actitudes colectivistas, de austeridad y modestia, fortalecer el espíritu de colaboración y de trabajo en equipo, desarrollar la consulta colectiva, el diálogo y el debate para la identificación de los problemas y la unidad de acción en busca de las posibles alternativas.

En un ámbito más abarcador están la de identificarse con las causas justas y defenderlas, estar dispuesto a realizar acciones internacionalistas dentro y fuera del país, contribuir desde lo individual, al cumplimiento de las tareas colectivas y socializarlas.

Los cubanos, con larga tradición de solidaridad, hemos descubierto cuanto nos enriquece compartir lo propio con quien lo necesita y cuanto opaca ese valor a los empobrecidos egoístas, esclavos de las cosas materiales y víctimas de su ostentación, tan repudiada por los más.

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Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana. Tiene más de 40 años en la profesión

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