Sin mosquito cuidamos el sueño de todos

En la actualidad la Isla atraviesa por la peor situación epidemiológica en lo que va de año, aseguran los expertos de Salud Pública y aunque el mosquito y las enfermedades que trasmite no hacen distinción entre raza, sexo y edad de sus víctimas, sí existe un grupo muy vulnerable ante el zika, las mujeres en edad fértil o embarazada.

Diversos estudios han demostrado la relación entre el virus del zika y la microcefalia en recién nacidos de madres infectadas.

Y en qué consiste este padecimiento, pues es la degeneración o malformación del cerebro que determina el nacimiento de niños con una cabeza de tamaño más pequeño que el normal y que en ocasiones puede llegar a provocar la muerte.

Según especialistas, los niños con microcefalia pueden nacer con una cabeza de tamaño regular o reducida, pero posteriormente, esta deja de crecer mientras que la cara continúa desarrollándose de forma normal, lo que produce que el niño tenga la cabeza pequeña, la cara grande, la frente en retroceso y el cuero cabelludo blando y a menudo arrugado.

A medida que el infante crece, la pequeñez del cráneo se vuelve más obvia, aunque en todo el cuerpo puede presentar secuelas como peso insuficiente y enanismo. El desarrollo de las funciones motrices y del habla puede verse afectado, presentando torpeza en los movimientos y en algunos casos cuadriplejia espástica (parálisis).

Igualmente la hiperactividad y el retraso mental son comunes aunque el grado de cada una varía y pueden producirse también convulsiones.

Resulta evidente que no es una enfermedad que se pueda tomar a la ligera, sobre todo porque en los últimos años se ha notado un incremento notable de su aparición en el área del Caribe en correspondencia con la propagación del vector.

Aun cuando en Cuba se hace hasta lo imposible por prevenir que las féminas en edad gestacional contraigan el zika, lo cierto es que la percepción de riesgo continúa siendo baja en la población, y toca decir población porque traer un niño al mundo depende de más que solamente la madre.

Campañas como “Cuida tu sueño”, dirigidas específicamente a este sector se transforman en voceros de las medidas de profilaxis en aras de ganar una cultura higiénico sanitaria que garantice la salud y bienestar de los bebés.

Por ello no hay medida que sea innecesaria, todo lo que esté en nuestras manos para frenar al mosquito hay que ponerlo en práctica; si lo pensamos bien, en parte también de ello depende la continuidad de nuestra especie. Por ende téngalo en cuenta, no deje volar al mosquito, recuerde que sin él no hay zika, dengue, chikungunya ni fiebre amarilla.

Isla de la Juventud Opinion
Yenisé Pérez Ramírez
Yenisé Pérez Ramírez

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana

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