Sin máscaras

¿Qué ha dicho la Oea sobre la violación democrática que acaba de consumarse en Bolivia? ¿Ya se reunieron con urgencia para apelar a la carta democrática con la que tantas veces amenazaron a Venezuela? ¡Cuánta cara de tabla se ha mezclado en la política! Andan sin máscaras los voceros neoliberales. Si gana la derecha: no hubo fraude. Si gana la izquierda: el fraude es cantado con anticipación. Y los grandes medios se encargan de demostrar que la verdad es “fabricable”.
En esa democracia de papel, ciertos partidos de oposición son de descomposición. No les interesa el pueblo, sino el servicio a los poderes transnacionales que descomponen los estados, las soberanías, la legalidad, la participación ciudadana, el derecho a vivir con dignidad.
Desde el golpe a José Manuel Zelaya en Honduras hasta el de Evo Morales, hay un guion de asesinato silencioso de la libertad en nombre de la libertad. Unas veces por el martillo de un juez; otras, con el martillo policial en la cabeza de las muchedumbres.
Muchos de los que salen a incendiar y matar, no lo hacen contra el poder, sino junto al poder de los que manipulan la conciencia y estimulan la jauría. Hacen el trabajo sucio de sus propios victimarios.
Cuando los ricos vuelven a la silla, muchos de los que tiraron piedras y arrojaron el odio por las venas, vuelven a quedarse sin trabajo.
¿Tuvo algo que ver la embajada de los Estados Unidos en este golpe de Estado contra el pueblo boliviano? Ellos dirán: ¡Nada que ver! Se sabe que en el Norte de nuestro continente americano, está la cocina de los golpes de estados, de operaciones encubiertas, del cóndor y planes de asesinatos de líderes y gobiernos.
Tal vez por estas horas en las oficinas de la Casa Blanca, o en los sitios donde se fraguan las traiciones, se destapen algunas botellas de champán para festejar la derrota de Evo. Se olvidan que Evo es el resumen de un pueblo y una esperanza. Ahora será más difícil ponerles otra vez el yugo a millones de personas que conocen el valor de la dignidad humana.
Esa misma gente que salió de la oscuridad de las minas; de las sombras de casas sin escuelas, del vientre de los olvidados, de los descalzos sin tierras; esos que siempre recibieron por respuesta: ¡No hay trabajo!… ¡Usted no puede pasar! Volverán a la carga con sus cantos y sueños.
No lo podrán impedir, los judas que viven en el más allá de la última cena, ni el golpista Carlos Mesa, quien no tendrá silla en el sitio de la historia reservado a los que saben morir por el bien del hombre.
Los humildes volverán a pesar de las acciones del gobierno yanqui por enmascarar la abierta intervención e injerencia estadounidense en Bolivia, desprestigiar la labor de los médicos y técnicos cubanos que prestaban servicios en ese país y fabricar nuevos pretextos para incrementar la agresión contra Cuba.
Como afirmara Evo Morales es impresionante la solidaridad expresada por Cuba a través de la colaboración de salud. Es impagable, inalcanzable. El sueño de Fidel se hizo realidad en los parajes más intrincados de la tierra andina.

Opinion

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