DÍA DE LOS NIÑOS

Siempre hay alegría

“Por las mañanas mi pequeñuelo me despertaba con un gran beso.Puesto a horcajadas sobre mi pecho, bridas forjaba con mis cabellos.Ebrio él de gozo, de gozo yo ebrio, me espoleaba mi caballero…”

(José Martí, Ismaelillo)

 

Foto: Yesmani Vega Ávalos

Dicen antiguos refraneros que en la casa donde habita un niño siempre hay alegría, y no se equivocan, pues en la mía la dosis de algarabía es doble con las incesantes travesuras de mi Marian y Tochi.

Con ellos ningún día es igual a otro, ni siquiera la rutina diaria de los quehaceres del hogar porque te imitan hasta la forma de pelar el ajo y en vez de llenarte la lavadora de agua, te la inundan de ropa limpia y si es hembrita entonces se pone tus tacones, la cartera y te pide que le pintes los labios, sino te deja boquiabierta cuando juega con su muñeca a darle la teta, soplarle los mocos, darle la comida…

Los infantes cubanos son muy despiertos, siempre con una ocurrencia en mente, suavizando con solo un beso el regaño que le procuran, y muchos afirman que “ya nacen sabiendo”, por la manera activa y admirable con la que se desarrollan en sus primeros años de vida, razón por la cual en 1974 nuestro Comandante eterno, Fidel, decidió junto a algunos pioneros celebrar el tercer domingo de julio el Día de los Niños.

Desde entonces los pequeñuelos festejan anualmente la fecha de los duendecillos cubanos con variadas propuestas recreativas que las instituciones culturales y gastronómicas de cada territorio proyectan para su diversión, pues los que saben querer merecen amor y sobre todo una sociedad que los cuide y proteja.

Isla de la Juventud

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *