Seré buen logopeda

Nelzon-1Este sábado se cumplen 40 años de la creación del Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech, motivación que convoca a los pinos nuevos de la Isla de la Juventud a seguir el ejemplo de aquellos hombres y mujeres.

 

Asegura Javier Espinosa, estudiante de la Universidad Carlos Manuel de Céspedes en el territorio, a propósito del aniversario 40 de la creación del Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech

Nelzon
             Foto: Arturo Enamorado López

Este sábado se cumplen 40 años de la creación del Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech, motivación que convoca a los pinos nuevos de la Isla de la Juventud a seguir el ejemplo de aquellos hombres y mujeres.

Nelson Javier Espinosa Guerra, del tercer curso de la carrera Logopedia, de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Carlos Manuel de Céspedes, es uno de esos jóvenes encargados de continuar la labor de quienes encabezaron la llamada segunda revolución educacional.

“Como aquel entonces estamos conscientes de que el futuro de la nación y la preservación del Socialismo dependerá, en gran parte, de los educadores porque tienen en sus manos la posibilidad de crear ética, conciencia y sentido del deber, de la organización, la disciplina y la responsabilidad”, expresó mientras intercambiaba con algunos de los integrantes de las distintas formaciones del Manuel Ascunce.

“No los defraudaremos, para eso estudiamos a diario, el educador no puede sentirse nunca satisfecho con sus conocimientos, debe estar en constante investigación, dedicarle tiempo a la lectura y sacrificar horas del descanso.

“Los tiempos demandan de incentivar al estudiantado a optar por carreras pedagógicas en respuesta a la demanda del territorio; en ese sentido en la medida en que nos preparemos y demostremos dominio de la materia, seremos respetados por los alumnos y despertaremos en ellos el interés por el estudio.

“Si no nos enamoramos de la profesión ni de la asignatura o materia que impartimos, poco podremos hacer para influir sobre ellos, con el objetivo de encauzarlos por el camino del magisterio.

“Una vez graduado estaré listo para dar respuestas a las necesidades educativas de cada uno de mis alumnos y orientaré a la familia, de modo que desempeñe su papel en la educación de sus hijos con la colaboración de los diferentes agentes educativos de la comunidad”, concluyó emocionado.

 

 

 

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