Sensibilidad y vocación

El hijo de ambos espera ancioso desde el apartamento. Foto: Karelia Álvarez Rosell

Desde temprano observé en mi edificio un trasiego de personas inusual en estos tiempos de Covid-19, sobre todo en la escalera 806. Globos, banderas cubanas, carteles adornaban algunos balcones, mientras en el piso un mensaje escrito con tiza descifraba el justificado movimiento: “Bienvenido y gracias por cuidar de nuestra salud, doctor Mariano”.

Una de las iniciativa de los vecinos. Foto: Karelia Álvarez Rosell

Era el retorno a casa del especialista de segundo grado en Medicina Interna del hospital general docente Héroes del Baire Mariano Valle Vargas, uno de los galenos que permaneció en la sala de los casos positivos a la COVID-19, donde unos 41 pacientes –40 ya con alta médica– han recibido los cuidados y el tratamiento establecido.

Sandra y Mariano debido al cumplimiento del deber hacía casi un mes no se veían. Foto: Karelia Álvarez Rosell

Ni las interrupciones de la técnica pudo impedir el recibimiento, ante el percance y luego del abrazo de la esposa y doctora Sandra González Gómez, médico de familia del consultorio número 13 del reparto Abel Santamaría, se escucharon los aplausos y frases tan recurrentes como: ¡Vivan los médicos, ¡gracias por cuidarnos!, ¡Cuba salva!

Foto: Karelia Álvarez Rosell

Ambos como comprometidos profesionales de la Salud asumieron sin titubeo las misiones encomendadas: uno desde la llamada línea roja y el otro en su área de atención donde dos casos contrajeron el virus y requirieron de seguimiento y atención médica.

En ellos hay sensibilidad y vocación en demasía como en aquellas mujeres y hombres de batas blancas que sacrifican horas de sueño, se separan de la familia y exponen al contagio; sin embargo, continúan librando una batalla colosal la mortal pandemia, la cual ya en el mundo ha cobrado más de 300 000 vidas humanas.

Con González Gómez tuve la posibilidad de hablar en la casa de ambos mientras preparaba condiciones para el regreso del esposo, al cual hacía casi un mes no veía debido a la permanencia en el centro hospitalario y luego en la cuarentena en el hotel de la CTC junto a otros galenos.

“Para poder asumir nuestras responsabilidades como médicos y padres tuvimos que dejar al niño con mi mamá, debíamos protegerlo porque atendíamos a casos confirmados con el virus y sospechosos, él en la zona roja del hospital y yo desde mi consultorio, el apoyo de la familia ha sido fundamental; con el regreso retomamos nuestras vidas como pareja y prestos a seguir en la batalla contra la COVID-19”.

Ellos, como tantos otros por estos días de coronavirus, son los dueños indiscutibles de millones de aplausos de cada noche, justo a las nueve. Yo, al igual que varios vecinos fuimos partícipes del caluroso recibimiento del doctor Mariano, el amor de Sandra, a quienes los del barrio no se cansan de brindarles el sincero y humilde agradecimiento con todas las fuerzas que sus manos puedan generar a diario.

Foto: Karelia Álvarez Rosell
Foto: Karelia Álvarez Rosell
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Karelia Álvarez Rosell
Karelia Álvarez Rosell

Licenciada en Defectología en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo con más de 30 años en la profesión.

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