Secuestro imposible y La Voz… que nace

Ibrahim Aput durante un encuentro con jóvenes

Vivió apenas lo imprescindible en el enorme palacete al que tenía derecho… al ser Comandante de Presidio Modelo. Joaquín Casillas Lumpuy, el asesino de Jesús Menéndez y otros revolucionarios, tiene ahora su propia residencia en Nueva Gerona, aislada, en las alturas del reparto Nazareno.

Transcurren los primeros días de un noviembre frío en aquel agónico 1958.

Su nueva residencia, construida por reclusos, es un bunker de dos plantas, con una tapia que sobrepasa al hombre más alto, un arsenal particular, alambrada interna, refugio subterráneo, luces de seguridad, perros en recorrido y cuatro soldados con fusiles ametralladoras apostados en casamatas del jardín.

Su olfato de cazador de hombres está alerta. Presiente que algún día vendrán a descontarle sus muertos. Pero no todo se puede prever… y lo sabe.

A sus hijas, Consuelo y Daisy, quiere con apego tolerante. Sus “coquitos”  –como las llama– son hacendosas, afables y para nada infatuadas de la grandeza familiar. Son muchachas sencillas que sociabilizan muy bien. Y contrario a las de su clase, les gusta trabajar, sentirse ocupadas.

“No puedo tenerlas encerradas –sufre sus temores de padre–. Están en la edad de merecer, entrar en sociedad, ser conocidas, encontrar buenos partidos…”

–Les tengo una sorpresa, mis coquitos –transige un día, y hasta él se extraña de ser tan imprudente…–: serán “la voz” de la radio que… el amigo “Panchito” Cajigas está a punto de inaugurar en Nueva Gerona. ¿Qué les parece?

NACE LA VOZ DE ISLA DE PINOS

–Edelberto Pérez Rubio… ¿En qué puedo servirle?, Cajigas lo observa apenas un momento.

–Me envía… el señor Presidente…

–¿Qué Presidente?, si pudiera precisarme, por favor…

–El Honorable Señor Presidente Fulgencio Batista y Zaldívar. ¿Le suena?

–Hombre, haberlo dicho antes… ¡Estoy a su disposición!

Un rato después ya tienen apalabrado un contrato. Edelberto, administrador de una emisora en Monte y Prado, en La Habana, con experiencia en la radio comunitaria, montará para Cajigas una planta -como la suya- en Isla de Pinos.

La inauguración se fija para el 15 de diciembre de 1958, un regalo a la esposa, en los primeros veinticinco años de matrimonio, sus Bodas de Plata.

Será este Edelberto quien contrate a varios trabajadores, entre ellos Pedro Marín González, quien luego queda a cargo del cuerpo técnico. Nace así La Voz de Isla de Pinos, y la identifican las voces de José “Pepe” Vila, Roger Gómez del Olmo, Reynaldo Breuil y las hermanas Consuelo y Daisy, las “coquitos” de Casillas Lumpuy.

Faltan apenas dieciséis días para que Batista escape en la madrugada.

ESA ERA TODA LA EMISORA

La emisora se inaugura con programación básica -lo más necesario a una Zona Franca-: anuncios comerciales y música. Trasmite desde lo que fuera un taller para automóviles, propiedad de Cajigas, en calle 18, entre 39 y 41.

Ismael Sené la interviene, como delegado del Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados, y lo hace el 20 de febrero de 1959. Hasta entonces, solo el Circuito Nacional de Cuba y sus emisoras nacionales –que en el 98% pertenecían a Batista–estaba intervenido.

“Un equipo trasmisor de 250 watt –principia el Acta que se levantara aquel día, y agrega–: Un equipo de control de las trasmisiones, una discoteca-mueble conteniendo 264 log-play de 33 1/3 RPM, 14 de 45 RPM y 16 de 78 RPM, una grabadora de cinta marca RCA Victor, una radio marca Grunding, tres aparatos de aire acondicionado  marca Perfection, un teléfono, una máquina de escribir portátil marca Underwood, una mesa de trasmisión con un micrófono y un pie de mesa, dos sillas giratorias, una mesa auxiliar, un taburete, dos sillas de tijera, dos buroes, dos butacas y una silla”.Esa era toda la “emisora”…

UN COMANDO DEL 26 DE JULIO

En el acta se pone a pie de hoja el nombre de Pedro Marín González, pero la firma que aparece no es la suya, sino la de Ibrahim Aput, quien formaba parte de un comando del Movimiento 26 de Julio que vino a la Isla el 31 de diciembre de 1958 con la intención de secuestrar a las hijas de Casillas Lumpuy.

Había conseguido un puesto como locutor en La Voz de Isla de Pinos, su fachada, pero no tuvo que utilizarla porque en la madrugada del 1ro de enero Batista escapó.El secuestro se hizo innecesario e imposible.

Ese mismo día partió de río Las Casas, raudo, veloz, el yate de recreo que estuviera varios días a la espera en el atracadero del asesino, inmediato a su residencia y sus “coquitos” fueron tan lejos que nunca más se supo de ellas.

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