Rodislandro y Rolando no se cruzan de brazos

Nos adentramos por el camino que nos conduce a la sede administrativa de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Julio Antonio Mella y dejamos bien atrás esa forma productiva. Así encontramos, casi al final del terraplén, la finca donde se produce la mejor yuca que se consume en el poblando de igual nombre.

Rodislandro afirmó que a pesar de las dificultades se puede echar pa’lante. Foto: Yesmani Vega Ávalos

No lo digo yo, así lo afirmaron los residentes de dicho enclave y lo ratificaron los directivos de la CCS. El mérito es de Rodislandro Pérez Torres y su padre Rolando Pérez Aguilar, productores de cultivos varios, carne porcina y  ganado menor, asociados a dicha cooperativa.

Situada justo donde antaño existía una vaquería y aprovechando parte de su abandonada infraestructura, la finca de los Pérez se extiende hasta una caballería de tierra, con la cual mantienen estable la entrega de vianda durante todo el año a la placita del asentamiento, en especial la yuca.

“Sembramos de manera escalonada al mantener el ciclo, ello nos permite estabilizar la entrega –explicó Rodislandro–, siempre antes de trasladar el tubérculo al punto de venta lo probamos en casa para asegurarnos de que se ablande bien y de esta manera el pueblo reciba un producto de calidad”.

Las limitaciones con los fertilizantes y demás insumos agrícolas como consecuencia de la actual crisis mundial, provocada por la pandemia y el recrudecimiento del bloqueo yanqui que han afectado las importaciones, obligan a buscar alternativas para obtener los rendimientos esperados.

“Siempre hay dificultades, pero podemos echar pa’lante. En sustitución de los químicos utilizamos el estiércol de carnero; ahora probamos con las agromenas y esperamos los resultados, por supuesto al mismo tiempo sembramos más para alcanzar los rendimientos que queremos”.

Alternativa para garantizar el riego de los sembrados. Foto: Yesmani Vega Ávalos

En el riego de los cultivos también han tenido que emplear soluciones, pues no poseen una fuente de abasto en las cercanías que lo garantice.

“Tenemos un pozo, no tan grande, pero con él resolvemos. De ahí extraemos el agua con una turbina, llenamos las vasijas y de esa forma regamos los sembrados. Es una labor ardua, por eso paramos a intervalos para descansar y cuando recuperamos la energía continuamos hasta finalizar.

Alternativa para garantizar el riego de los sembrados. Foto: Yesmani Vega Ávalos

“Toda mi vida he sembrado con mi papá. Cuando terminé el servicio militar me incorporé de inmediato a la cooperativa y hasta ahora me he mantenido batido aquí. Hay que seguir produciendo con lo poquito que tenemos porque la situación hoy es muy compleja tanto en el país como en el mundo y no podemos darnos el lujo de cruzarnos de brazos, aquí no lo hacemos, la prioridad es garantizar la alimentación del pueblo y con esa mentalidad nos levantamos cada día”.

Rolando le trasmitió a su hijo la sapiencia para hacer producir la tierra. Foto: Yesmani Vega Ávalos

Además de la reconocida yuca, de la cual siembran diferentes variedades y en el momento de nuestra visita habían entregado alrededor de 20 quintales, cultivan plátano y tomate, este último en menor cuantía, pues lo cosechan para su propio consumo, aunque señaló Rolando que de lo recogido aportan un poco con el fin de beneficiar a los lugareños con la demandada hortaliza.

Respecto al ganado menor, asegura Pérez Aguilar que desde que recibieron las tierras en usufructo hace una década hasta la fecha, han mantenido la cría de carneros.

En la actualidad son dueños de un rebaño de alrededor de 40 animales que crían rotándolos en cuartones, mientras los alimentan con king grass plantado en la finca para asegurarles la comida, sobre todo cuando arrecia la época de sequía. Desde entonces es constante el tributo de carne según lo pactado con la UEB Ganado Menor.

Asimismo, para el sustento de los cerdos fue necesario acudir a las vías tradicionales con el propósito de atenuar la escasez del pienso. “Destinamos un campo para producir la yuca que le damos a los animales, se la suministramos picoteada, no en forma de yogur porque no sabemos bien como es, sin embargo de esta manera nos ha dado resultado. También los alimentamos con palmiche, así cuando llega el pienso no están desmejorados y levantan rápido”.

En el momento de nuestra visita no pudimos apreciar la cría de cerdos, pues recientemente habían entregado los últimos animales de un convenio de 70. Según nos cuentan, en esta oportunidad lograron incrementar el peso en comparación con otros años. Esta vez oscilaron entre 80 y más de 120 kilogramos.

Ya usted ve, hombres como Rodislandro y Rolando no cruzan sus brazos ante las vicisitudes; ellos lo tienen bien claro, producir alimentos es una prioridad y asumen esa responsabilidad convencidos de que su aporte cuenta, no en vano de sus tierras emerge la mejor yuca de aquellos parajes.

Isla de la Juventud
Yuniesky La Rosa Pérez
Yuniesky La Rosa Pérez

Licenciado en Comunicación Social en la universidad Jesús Montané Oropesa, Isla de la Juventud

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