Riquezas en el horno

Carbon-2AAAEl marabú posee muy buenas características para la combustión. Con un significativo crecimiento, de ahí que la producción de carbón vegetal a partir de la indeseable planta se ha convertido en una fuente de ingreso de divisa para el país, al tiempo que genera empleos y libera de malezas miles de hectáreas que pueden ser utilizadas para la producción de alimentos y la ganadería.

 

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Fotos: Emilio Pérez Pérez

El marabú posee muy buenas características para la combustión. Con un significativo crecimiento, de ahí que la producción de carbón vegetal a partir de la indeseable planta se ha convertido en una fuente de ingreso de divisa para el país, al tiempo que genera empleos y libera de malezas miles de hectáreas que pueden ser utilizadas para la producción de alimentos y la ganadería.

La Isla de la Juventud no escapa al aprovechamiento de esa planta y ya se diseminan por casi toda su geografía brigadas y productores individuales bajo la tutela de Flora y Fauna.

HOMBRES QUE NO TEMEN

El sol los abraza en cada jornada marcada por las picadas de insectos y los dolorosos pinchazos que les proporciona el corte del marabú.

Y aún así no cejan en el empeño de sacar de entre las espinas y humo las riquezas que representa el carbón vegetal, convertido en el territorio de la noche a la mañana en un importante rubro exportable.

De ello dan veracidad Máximo Reina Martínez (69 años) y Wilber Reina Aldana (35), quien con 20 años de experiencia en estos trajines, el primero, desafía el paso del tiempo y toma enseguida la palabra sin dejar de accionar su hacha:

“Imagínese que yo desde que vivía en Oriente hago hornos, y aunque es un trabajo sumamente agotador, trae sus beneficios, tanto para el país como de manera personal”.

Por su parte Wilber, un poco más hablador; destaca: “Ha sido muy bueno estar cerca de un hombre de la experiencia de mi padre, siempre hay que arrimarse a los buenos. Además, ya sé hacer hornos de cualquier cantidad de sacos.

“Es una labor de mucho sacrificio, sobre todo cuando empezamos a quemar que debe uno permanecer junto a él todo el tiempo y por consiguiente fuera de la casa por algunos días”.

Aquí en este punto asegura que agradece los resultados obtenidos a su esposa que sin importarle los insectos lo sigue todo el tiempo. Otro ejemplo del valor de la pareja para asegurar el bienestar de la familia.

Ambos son una pareja muy productiva y en ocasiones superan las tres toneladas mensuales, ¡vaya manera de cortar leña!

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SABIA JOVEN SE INCORPORA

La necesidad de trabajar y los beneficios que estas labores reportan han hecho llegar a los marabuzales a un grupo de jóvenes, tal son los casos de la brigada integrada por cinco miembros con Raúl Cerero Rodríguez al frente, quien no duda en señalar:

“Estamos preparados para enfrentar esta labor y ya haremos nuestro primer horno y estamos consciente de que contribuiremos no solo a la exportación, sino a ayudar al territorio a eliminar esta mala planta”.

UN APARTE CON ALPIDIO

Alpidio Rubio Leyva , jefe del programa de carbón de la Empresa de Flora y Fauna, no deja de significar los beneficios de esta labor y coincide en su dureza; sin embargo, también habla de los altos salarios.

Refiere que por cada tonelada producida perciben 720 pesos y 20 CUC, lo que constituye un gran incentivo.

Lo cierto es que tanto jóvenes como menos jóvenes, como es el caso de Rolando Hernández Llerena con 76 años, están minando los campos y más temprano que tarde con esta acción y el esfuerzo de otras entidades los pineros nos libraremos de tan maligna planta.

ALGUNOS SECRETOS PARA LOS NUEVOS

Más allá de 60 sacos los hornos corren riesgos. La inclinación de las laderas al armar la estructura, resulta básico para el buen agarre de la cobertura; de lo contrario hay que utilizar zunchos. Además, la pirámide debe quedar tupida, pareja. Mientras menos ventilación tenga, mejor quema.

La leña sazona rinde más que los palos nuevos, porque estos últimos contienen abundante resina que acelera la quema.

Antes de extraerlo limpie bien una franja de unos cinco metros a la redonda del horno. De ese modo evita que el carbón se contamine con hierba, espinas, piedras o tizo. Luego lo peina y la cobertura retirada la usa para sofocar el fuego.

A lo lejos se siente el repicar de las hachas y otros grupos están haciendo del macizo Bibijagua una verdadera fábrica de riquezas y de saneamiento ambiental.

 

 

 

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