ANIVERSARIO 153 DEL INICIO DE LAS LUCHAS POR LA INDEPENDENCIA DE CUBA

Revolución única

Foto: Archivo

¡Independencia o Muerte!, el grito surge de la garganta del patricio bayamés Carlos Manuel de Céspedes del Castillo, al renunciar a sus bienes materiales y levantarse contra el poder colonial español.

Ese amanecer del Diez de Octubre de 1868, redobla la campana en su ingenio La Demajagua, no para llamar a sus esclavos al trabajo, sino para dejarlos libres y sumarlos a la redención de Cuba.

Un grupo de hacendados manzanilleros –también convocados a seguir sus pasos– escucha la base ideológica de la contienda plasmada en el Manifiesto de la Junta Revolucionaria de la Isla de Cuba o Manifiesto del Diez de Octubre, redactado y leído por el abogado egresado de la Universidad de Barcelona y dueño de un pensamiento avanzado, pues España gobernaba a su colonia “con un brazo de hierro ensangrentado”.

Puntualiza: “(…) Cuando un pueblo llega al extremo de degradación y miseria en que nosotros nos vemos, nadie puede reprobarle que eche mano a las armas para salir de un estado tan lleno de oprobio (…)”. El documento devino programa de la Revolución del ’68.

Varias acciones heroicas protagonizaron los combatientes, quienes incendiaron la ciudad de Bayamo antes de entregarla al enemigo; luego se les unieron patriotas de otras regiones.

Para unificarse celebraron la asamblea de Guáimaro, en el pueblo de igual nombre, aprobaron formar un gobierno único con leyes democráticas, eligieron a Carlos Manuel de Céspedes Presidente de la República de Cuba, promulgaron la Constitución mambisa del diez de abril de 1869 y crearon el Ejército Libertador.

Carlos Manuel de Céspedes fue depuesto y muere solo combatiendo frente a los soldados ibéricos.

En ese proceso de continuidad histórica se ligan de manera inseparable las fechas del Diez de Octubre de 1868, el 24 de Febrero de 1895, el 26 de Julio de 1953 y el Primero de Enero de 1959, que demuestran que solo ha habido una sola Revolución.

Cien años después de empezar las guerras por la liberación nacional, Fidel pronuncia en La Demajagua un discurso trascendental en el que pide se analicen con hondura y sin ciegas pasiones la historia nacional: “(…), sin la epopeya del ’68 y el ’95 Cuba no sería independiente y el primer país Socialista de América (…), sobre la sangre y el sacrificio de sus hijos se ha fundado la Patria independiente, revolucionaria y socialista de hoy”.

El recuerdo del Padre de la Patria y el repicar de la campana de La Demajagua, como hace 153 años, siguen estimulando la voluntad de los pineros manifiesta en su participación popular en el impulso de la economía, la producción de alimentos y el enfrentamiento a la covid 19, como fieles continuadores de nuestras tradiciones.

Historia Isla de la Juventud
Mayra Lamotte Castillo
Mayra Lamotte Castillo

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana; tiene más de 40 años en la profesión.

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