Retorno necesario y atrayente

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¡Cuán compleja es la vida del estudiante! Siempre estudiar es la prioridad, de ello depende el tránsito de un nivel educativo a otro hasta llegar al Superior, la cumbre de esa larga etapa de colegial. Es allí donde el joven crece como profesional y asimila un gran número de herramientas para luego implementarlas en pos del desarrollo local.

Pero… ¿Qué sucede cuando decide tomar otro camino y no retornar al lugar de residencia? La Isla de la Juventud en su condición de Municipio y doble insularidad ha sufrido por años la desdicha de preparar a parte de su joven fuerza laboral lejos de sus fronteras, cuya mayoría no regresa.

Se trata de una problemática difícil de solucionar. Sin embargo, no estaríamos lejos de revertir esa situación si dirigimos la mirada hacia el análisis y una salida enfocada al retorno y correcto empleo de los noveles egresados, lo cual demanda en lo fundamental del interés del Gobierno local y las entidades del territorio en las cuales laborarán.

Por ello resultó vital el encuentro entre las máximas autoridades aquí
–encabezadas por la primera secretaria del Partido, Zunilda García Garcés– y los estudiantes que cursan carreras y especialidades en la Universidad de La Habana y otros centros superiores en la capital, donde muchos aspiran a quedarse una vez egresados.

El hecho de encontrar mayores posibilidades por ser a veces de los mejores de la clase, tiene más fuerza al momento de optar por la decisión más difícil, pero, a la larga, poniendo los intereses personales por encima de los colectivos y olvidando el compromiso de cada estudiante con el territorio que lo seleccionó.

No volver en lo individual puede resultar insignificante, pero su suma por esferas cada año crea serios problemas al afectar el balance planificado de su fuerza laboral calificada y limitar el desarrollo previsto en sus ámbitos económico y social, además de incidir en la desprofesionalización de sectores claves en la sociedad pinera, entre otros obstáculos en los cuales debe reflexionarse por los implicados.

Esta realidad vivida por no pocos estudiantes en provincias como Pinar del Río, por ejemplo, indica valorar cómo asumen las entidades locales la ubicación laboral y recapacitar si están o no creadas las condiciones para recibir a los egresados.

Ingenieros y licenciados en ramas como la Medicina, Arquitectura, Diseño, Telecomunicaciones, Periodismo, Eléctrica, Geofísica, Meteorología, entre otras, abundan en la Isla, pero son diversas las razones que no favorecen la continuidad aquí para el cual se preparó.

En aras de esa permanencia desempeña un rol determinante la formación vocacional desde antes y las posibilidades de ejercer en este espacio geográfico la profesión escogida, los planes de distribución, la responsabilidad de los organismos donde se desempeñarán y que los recién titulados exploren acerca de su perfil.

Ahora la intención es acercarse más a esos jóvenes, apoyarlos, seguir de cerca los anhelos para con su Isla, satisfacer en mayor medida sus aspiraciones, así como afianzar en ellos los deseos de aportar a su contexto y de conquistar espacios vacíos de experticia.

¿Será posible materializar todo esto? Cinco años deberán ser suficientes para batallar contra el no retorno, atraer de veras para revertir sus conocimientos al desarrollo local con el que están comprometidos desde que se les otorgó la carrera.

Más atractivo será el oportuno regreso al terruño en tiempos en que tal progreso tendrá como centro el Municipio. En ese ámbito tienen lugar hoy las principales transformaciones y donde los futuros profesionales de seguro encontrarán una oportunidad atrayente e inédita.

Educación Isla de la Juventud Opinión
Casandra Almira Maqueira
Casandra Almira Maqueira

Licenciada en Estudios Socioculturales en la Universidad Jesús Montané Oropesa, Isla de la Juventud

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