Respeto a lo diverso

Foto: Tomada de facebook

Todos los derechos para todas las personas fue por estos días una temática que unió a muchos, más allá de su orientación sexual o identidad de género. Y estuvo bien, de hecho toda la campaña desarrollada este año durante la Jornada Cubana contra la Homofobia y la Transfobia tuvo un mayor alcance y llegó a espacios nuevos, aprovechando también el contexto de la publicación oficial de la comisión encargada de elaborar el proyecto de un nuevo Código de Familia, algo necesario desde hace tiempo.

En este 2021, por primera vez, en el Ministerio de Salud Pública ondeó la bandera de la diversidad sexual junto a la bandera cubana y el Castillo de la Real Fuerza se iluminó de forma multicolor en apoyo a una causa que cada día, por suerte, se visibiliza más en la agenda gubernamental.

Pero seamos sinceros, no bastan un día, un mes o una jornada para deconstruir mitos y prejuicios, o tratar de concientizar y sensibilizar acerca de libertades y derechos, algo inherente a los seres humanos. Si de ello estaba convencida, una publicación de Facebook vino a calzar mi ideal.

La autora, a quien no conozco, exponía lo siguiente: “Amigues heterosexuales y cisgénero –se refiere a las personas cuya identidad y expresión de género coincide con el sexo biológico que se les asignó cuando nacieron–, de nada sirve que llenen sus redes sociales de banderas el 17 de mayo si siguen pensando que la inclusión de personas LGBTI en películas y series es diversidad forzada; o si piensan que es raro que las mujeres lesbianas estén con mujeres “masculinas”, o si aceptan a las personas trans pero les siguen patologizando, o son de la opinión de que si eres gay no hay necesidad de tanta pluma…”.

Como individuos cada quien debería poder expresar su sexualidad según estime conveniente, respaldados por qué no, en ese ideal de la dignidad plena del hombre.

La realidad aun dolorosa, es que lo que una gran parte de las personas se felicita por tolerar y aceptar, no debería siquiera requerir tolerancia, sino respeto.

A fin de cuentas nadie con una sexualidad heteronormativa se ve obligado a exigir ser tolerado por tener pareja en ningún escenario.

Cuando seamos capaces de promover las condiciones personales, familiares y sociales para el ejercicio pleno de los derechos sexuales de las personas sin exclusión por su orientación sexual o identidad de género podremos decir que somos una sociedad realmente evolucionada.

Mientras tanto, el proceso que va llevando a cabo el país marcha a paso firme, pero precisa de mayor educación desde la base. Formar a las nuevas generaciones en una cultura del respeto a la diversidad sexual es la única forma de garantizar el cumplimiento de las legislaciones que están por llegar y que tienen como principal desafío asegurar en la práctica derechos sexuales y reproductivos para las personas LGBTI.

Isla de la Juventud Opinión
Yenisé Pérez Ramírez
Yenisé Pérez Ramírez

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana

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