Reflexiones desde la retaguardia

cinco-heroes-libertad-ahoraCada día cinco, madres y padres reflexionamos en cuánto podemos hacer, desde la retaguardia, para preservar los valores morales y políticos y la imagen de cinco hombres que permanecen encarcelados de forma injusta por proteger a su pueblo de acciones terroristas a riesgo de sus propias vidas.

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Cada día cinco, madres y padres reflexionamos en cuánto podemos hacer, desde la retaguardia, para preservar los valores morales y políticos y la imagen de cinco hombres que permanecen encarcelados de forma injusta por proteger a su pueblo de acciones terroristas a riesgo de sus propias vidas.

Hablo de Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort, y René González Sehwerert, quienes dedicaron sus vidas, lejos de su patria, para impedir acciones subversivas organizadas y fraguadas desde la ciudad de Miami, centro principal de agresiones contra Cuba.

Tenían la misión de obtener información sobre los planes de organizaciones terroristas radicas allí, como la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), el Consejo por la Libertad de Cuba (CLC), Hermanos al Rescate, Movimiento Democracia, Alpha-66 y otras muchas de conocida trayectoria delictiva.

¿Cómo quedarnos con los brazos cruzados si conocemos el accionar de estos grupos? Un ir y venir de sabotajes y agresiones con saldo de miles de muertos, heridos y grandes pérdidas económicas para nuestro país, contrabando de armas, drogas y personas e, incluso, planes de asesinar al Comandante en Jefe Fidel Castro.

Hasta la fecha no existen pruebas directas ni circunstanciales que incrimine a estos cinco padres, de hecho a dos de ellos no se les pudo probar cargos alguno en el juicio.

Han pasado 13 años y aún las rejas de sus celdas no se abren para dejarlos libres, todo lo contrario, aumentan por día las arbitrariedades y las violaciones de la letra de la VI Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, porque para que pudieran tener un juicio, debieron esperar casi dos años, recluidos en condiciones infrahumanas, sin tener contacto siquiera con sus familiares.

Además de que pasaron más de un año sólo en la vista oral del juicio y en la selección del jurado, sin contar que no lograron el cambio de jurisdicción para celebrarles un juicio imparcial y tuvieron que resignarse a realizarlo en medio de un ambiente hostil.

Tales atropellos los mantienen más ecuánimes, firmes y con su moral en alto y sirven de sustento para continuar el incremento de acciones solidarias a favor de su liberación porque estos padres ya pasaron mucho tiempo separados de sus hijos.

 

 

 

 

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