Reflexiones con un elector principiante

gloria Por Gloria Morales Campanioni

A los padres cuyos hijos ejercerán su derecho al voto por vez primera este 21 de octubre, seguro les ha sucedido como a mí por estos días: ante la proximidad del democrático ejercicio, he tenido un “asalto” de preguntas relacionadas con el sistema político y el electoral cubano, sus normas y principios jurídicos.

 

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gloriaPor Gloria Morales Campanioni

A los padres cuyos hijos ejercerán su derecho al voto por vez primera este 21 de octubre, seguro les ha sucedido como a mí por estos días: ante la proximidad del democrático ejercicio, he tenido un “asalto” de preguntas relacionadas con el sistema político y el electoral cubano, sus normas y principios jurídicos.

Es lógico que sientan inquietud; en lugar de custodiar las urnas en calidad de pioneros, ahora, ya cumplidos los 16 años –capacitados legal y mentalmente para ello–, podrán elegir a quienes consideren con más méritos, valores morales e idoneidad para representarlos.
Cada hogar se convierte en una escuela donde la familia habla de la trascendencia de este momento, además de intercambiar acerca de algunas particularidades de nuestro sistema electoral, como es el hecho de existir un solo poder: el del pueblo, quien tiene la facultad de nominar, elegir y renovar.

No faltan en estos diálogos el llamado a ser responsables una vez con la boleta en sus manos, en aras del procedimiento correcto para evitar invalidarla por algún error cometido.

También les expresamos que este domingo, mediante el voto libre, voluntario, secreto y directo, saldrán elegidos los delegados de las diferentes circunscripciones, quienes son los encargados de tramitar soluciones o respuestas a las problemáticas de cada localidad.

Este representante integra la Asamblea Municipal del Poder Popular, de la cual saldrá parte de la membresía al Parlamento cubano, además de participar en la decisión de asuntos importantes del Gobierno como la aprobación del plan económico y el presupuesto municipal.

En mi caso, la conversación con mi muchacho no pudo tener mejor coincidencia al efectuarse mientras preparábamos un trabajo práctico acerca del estallido del movimiento revolucionario que culminó en la liberación definitiva del pueblo y los antecedentes que incidieron en este triunfo.

Varios razonamientos afloraron de su pensamiento, pues como estudiante de duodécimo grado, conocía de la farsa electoral montada por Fulgencio Batista, dictador que con su acostumbrada demagogia, en 1953, pretendió montar una comedia en la que, sobre la base del fraude y la violencia, él sería electo presidente de la República de una manera supuestamente constitucional.

Noto en sus ojos comprensión de la necesidad de este voto el próximo 21 de octubre, elector principiante al fin me expresa: “Levántame temprano” me insiste, al igual que lo hacen muchos de los jóvenes de su edad, quienes no olvidarán nunca cuándo votaron por vez primera, conscientes de su valioso aporte al fortalecimiento de la democracia cubana y a la defensa de nuestro sistema político.

 

 

 

 

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