Realidad distante

CUANDO en América Latina y el Caribe impacta el cierre de las escuelas, según
aseguró en las primeras jornadas de marzo Jean Gough, directora regional del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), la zona es considerada la más afectada del mundo.

Ello se debe a que el 60 por ciento de los niños, las niñas y los adolescentes que no recibieron clases en el 2020 viven en la región. Mas, a pesar de esa cifra, Cuba experimenta una distante realidad en un sistema educacional inclusivo y libre de costos.

Mientras en naciones aledañas las variantes empleadas ante la contingencia sanitaria a raíz de la propagación de la covid-19 no logran llegar a la totalidad de los educandos, en nuestro bloqueado país las alternativas tocan a la puerta de cada colegial.

Si bien varios en el mundo y en esta área geográfica comenzaron a reabrir sus escuelas, este apuesta por no poner en riesgo la salud de su población infanto juvenil al permanecer con las aulas cerradas.

Por supuesto, no ha sido fácil ni sencillo. Conseguir este logro data de un esfuerzo de hace medio siglo y fue posible gracias a la Revolución y
a la visión de Fidel por alcanzar un sistema nacional único, público, obligatorio y gratuito que representa orgullo para el pueblo y el sistema socialista cubanos, junto a la salud pública.

En aquel entonces las teleclases llegaban al hogar a través de televisores con imágenes en blanco y negro, ya obsoletos, con el propósito de suplir deficiencias o la ausencia del maestro; en tanto hoy, trasmitidas por medios mucho más
modernos, constituyen el principal mecanismo de apoyo al aprendizaje a distancia, del cual se favorece más de un millón y medio de estudiantes.
A diferencia de otras latitudes, donde los maestros recurren a Internet para interactuar con sus alumnos, aquí la televisión convencional es la fundamental vía de difusión, también para los más de 13 000 pineros alejados de sus pupitres a causa del aislamiento por el nuevo coronavirus.

Para quienes no valoran los esfuerzos del Gobierno y las autoridades de la educación en Cuba, ello es posible, además, por la inversión de importantes recursos –que nada le cuestan al pueblo– para realizar clases en vivo con docentes instalados en un estudio de televisión, las cuales llegan por el Canal Educativo y Tele Rebelde, dos de los ocho canales o¿ ciales y de señal abierta.
Ser conscientes de nuestra realidad en estos tiempos es la principal arma para vencer; por ello urge la disciplina, pues los 30 minutos de cada espacio televisivo son para consolidar contenidos y orientar a la familia.

“Lo fundamental –hoy y en lo adelante– es seguir cumpliendo con las medidas de aislamiento previstas”, enfatizó la ministra de Educación, Ena Elsa Velázquez Cobiella, y esa ha de ser la premisa en estos tiempos de pandemia.

Conocemos muy bien los riesgos globales en este contexto, pero mucho más seguros vivimos por las fortalezas con que contamos para vencer todos
untos, sin exclusión y con garantía de volver sanos y seguros al aula.

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Casandra Almira Maqueira
Casandra Almira Maqueira

Licenciada en Estudios Socioculturales en la Universidad Jesús Montané Oropesa, Isla de la Juventud

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