Ramón Fernández Jáuriga, siempre recordado

Su mamá Flora Jáuriga Franco por temor a que se ahogaran  prohibió a sus siete hijos –seis varones y una hembra– bañarse en el río Agabama, en Fomento, donde nacieron, pero Ramón Fernández Jáuriga, el menor de todos, nadaba muy bien.

Desarrolló esa capacidad física gracias a las travesuras propias de la edad, pues aprendió a desafiar las aguas cuando se escapaba con sus hermanos hacia una poceta de un afluente del caudaloso río.

Si de niño disfrutaba con nadar o mirar el salto de agua del Agabama, de cerca de 12 metros, uno de los más bellos sitios naturales del lugar, en sus años mozos prefería el trasiego con los animales: montar caballos y acompañar al padre Félix Fernández Alonso a trasladar las reses.

No se sorprendió la familia cuando estudió el Técnico en Veterinaria en el politécnico de Villa Clara dado a su definida vocación. Tras graduarse, ejerció en las lomas del Escambray, luego decidió vivir en la casa de su hermano Benigno, junto a sus padres y hermana Elvira, en el reparto Juan Delio Chacón, en la antigua Isla de Pinos.

Una vez en el territorio pinero laboró como técnico Veterinario en la granja pecuaria La Caoba, Sierra Maestra, donde era muy querido por el colectivo por ser un joven responsable en su trabajo, respetuoso, entusiasta, de gran calidad humana y bailador de ruedas de casino. Después fue a materializar el sagrado deber de prepararse para la defensa de la Patria.

A Ramón Fernández Jáuriga les faltaban solo tres días para concluir el Servicio Militar General cuando dio el paso al frente de cumplir misión en una nación africana.

Partió hacia Etiopía el 25 de diciembre de 1977 y al otro día cumplía 23 años. Sin apenas llegar al mes de su estancia allí, cayó en combate en un enfrentamiento al enemigo a la entrada de la Yiyiga, el 22 de enero de 1978.

A dos días de cumplirse 40 años de su muerte sus restos, como el de otros internacionalistas que con su sangre abonaron la causa de la independencia en naciones amigas, reposan en el Panteón de los Caídos del cementerio de Nueva Gerona, donde les rinden sentido  homenaje amigos, vecinos y todo un pueblo. Desde allí sirve de brújula a las nuevas generaciones que ven en su ejemplo un espejo.

Su familia –desde la fibra más íntima de su corazón– siempre tiene un motivo para mantener a Ramón vivo y se ha sentido honrada con la reciente visita oficial a Cuba del presidente de Etiopía, señor Mulatu Teshome Wirtu, quien colocó una ofrenda floral en el Panteón de los Internacionalistas en la capitalina Necrópolis de Colón y en otro momento se reunió con internacionalistas cubanos que como Ramón prestaron servicio en su país.

 

Historia
Mayra Lamotte Castillo
Mayra Lamotte Castillo

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana; tiene más de 40 años en la profesión.

Colaboradores:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *