Educación Isla de la Juventud

Quiero ser maestro

Fotos: Yesmani Vega Ávalos

“Desde que entré a la secundaria me incliné por el inglés, por eso cuando vi la posibilidad de prepararme para enseñarlo, no dudé en coger la carrera pedagógica para la enseñanza Primaria, me siento feliz de haberlo logrado”, me dice con rostro que destella alegría Daniel Enrique Cordoví Martínez, quien resultó el mejor de la cuarta graduación de la escuela Martha Machado Cuní.

Conversamos precisamente el mismo día en que le dieron el diploma, ese que de seguro ahora lo guarda como una de sus mayores reliquias. Se veía satisfecho, orgulloso y agradecido por tantas enseñanzas, exigencia y apoyo.

A Daniel Enrique, el mejor graduado, ya le agrada que le digan “Profe”

“A mí me encanta trabajar con los niños, son una esponja, están ávidos de conocimiento, todo lo aprenden rápido, por ello es una gran ventaja introducir el idioma en edades tempranas. A partir del segundo año comienza la preparatoria, siempre con el tutor al lado, observando sus métodos; ya en tercero nos enfrentamos al aula con los alumnos y en cuarto es el ejercicio final, consistente en una clase.

“Nunca olvido la primera vez que permanecí solo frente a los niños para impartir clases, estuve muy nervioso, pero luego entré en confianza hasta sentirme más seguro. Ya algunos me llaman “profe” y eso me enorgullece, cuando ya me incorpore a trabajar pienso dar lo mejor de mí, en mis manos está el futuro de muchos pequeños”.

Por su parte Elizabeth Pérez Guerra, de la especialidad Preescolar y una de las mejores graduadas, manifestó sentirse preparada para enfrentar la nueva responsabilidad en el círculo infantil Ismaelillo, pues “he recibido muy buenas clases metodológicas por parte de cada uno de los profesores en el transcurso de la carrera”.

3. “Jamás me opuse a que mi hija escogiera la carrera pedagógica”, expresó Manuel, padre de Elizabeth

Muy cerca de esta muchacha de 19 años estaba su padre, Manuel Pérez, quien no solo decidió acompañarla a recibir su título de graduada, sino que la apoyó desde el primer momento en que optó por ser maestra.

“Jamás me opuse, escogió la carrera y le dije que si eso era lo deseado, podía contar conmigo. Soy jubilado y no dejo de trabajar para apoyarla no solo de manera emocional sino también económicamente, por eso laboro en el organopónico Nueve Plantas.

“Imagínese cómo me siento al conocer que termina y está entre las más sobresalientes. El magisterio es una de las profesiones más importantes que existe, se encargan de formar a las personas, uno por lo general nunca olvida a sus primeros educadores”.

Veo rostros pletóricos de alegría y satisfacción. Se trata de los 47 estudiantes que este curso escolar (2016-2017) salen de la Machado Cuní en las especialidades de Preescolar, Primaria e Inglés para contribuir con la calidad de la docencia en el venidero período lectivo.

Para abundar más al respecto dialogamos con Osmari Torné Cumbá, directora del plantel educacional desde su fundación hace seis años, quien informó que desde entonces han salido de la institución alrededor de 240 alumnos con su nivel medio vencido e incorporados a la docencia prosiguen sus estudios hasta obtener el título de Licenciados en Educación.

Explicó que para ingresar al centro los interesados deben haber vencido el noveno grado en el año de la convocatoria, con un índice académico superior al 80 por ciento.

“Para el curso 2017-2018 por primera vez cumplimos con el plan de ingreso, con 140 educandos y ello tiene mucho que ver con la incorporación de dos especialidades más: Física y Matemática.

“Tenemos que seguir profundizando en el trabajo profiláctico en el seno familiar, donde muchas veces se oponen a que el muchacho opte por alguna carrera pedagógica, posición contradictoria cuando se quiere tener el mejor maestro frente al aula, pero si nos negamos, ¿quién será ese educador entonces? La profesión es bonita, tiene una elevada responsabilidad”.

La Martha Machado desde su apertura en el 2010 logra un quehacer loable, al punto de alcanzar Reconocimiento a nivel nacional por encontrarse entre los seis mejores centros de su tipo en el país, debido a la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje.

De manera general la promoción se comporta a más del 95 por ciento y la retención escolar supera los parámetros establecidos. Los educadores con la categoría científica de Máster sobrepasa el 50 por ciento y a lo anterior se suman los premios en concursos municipales y nacionales.

Es cierto, todavía no se suple el déficit territorial de educadores, pero se dan pasos acertados hacia tal dirección y este centro es muestra fehaciente de ello. Ahora habrá que seguir insistiendo tanto en la selección como en la preparación de quienes desde muy jóvenes quieren formar parte de ese abanico de saberes que nos conduce por el maravilloso mundo del saber al decir: “Quiero ser maestro”.

Karelia Álvarez Rosell
Karelia Álvarez Rosell

Licenciada en Defectología en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo con más de 30 años en la profesión.

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