¿Quién es el infértil en la pareja?

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Existe en algunas personas el criterio, que no comparto, de que en la pareja en edad reproductiva la infértil siempre es la mujer y cuando se habla del tema –como una conversación en la que intervine– ciertos individuos machistas, exprésenlo o no, piensan que si las esposas no tienen hijos es por culpa de ellas y lejos de favorecer la autoestima en sus señoras, más bien las lastiman, quizá sin percatarse.

Se han realizado estudios en el orbe, incluso en Cuba, que han arrojado que tal afirmación no es absoluta, pues la responsabilidad de la no llegada de la cigüeña a dichos hogares resulta compartida en muchos de los casos.

Ocurre, a veces, que hay matrimonios que no pueden tener familia y tras ser estudiados en una consulta especializada los facultativos concluyen que hay factores tanto en la mujer como en el hombre determinantes en su no procreación y hasta se puede dar la situación de que el cónyuge haya tenido hijos con otra unión anterior.

Perfectamente cabe la posibilidad de que él estuviera en contacto con el calor intenso y las radiaciones o presentara trastornos endocrinos, mala calidad de los espermatozoides, afecciones testiculares o enfermedades febriles agudas.

Cualquiera de estas circunstancias lo dañan en un momento dado; hasta ese instante fue fértil, a partir de ahí puede convertirse en infértil de manera transitoria o irreversible. El alcoholismo, el mal hábito de fumar y las drogas tienden a disminuir su función sexual, al menos la posibilidad de reproducirse.

En ocasiones sucede que el hombre posee una ligera complicación de fertilidad, convive con una mujer muy fértil sin tener problemas como pareja y consiguen concebir, o que le descubren a la cónyuge un débil trastorno de fertilidad y su esposo sea muy fértil, tampoco en este caso hay serios impedimentos para disfrutar de la sonrisa del bebé engendrado.

Ahora bien, una vez que ese hombre con un leve problema de fertilidad mantiene relaciones sexuales estables en el término mínimo de un año con una fémina a quien también se le atribuye una dificultad de ese tipo ellos no llegan a tener descendientes, es decir, que tan significativa es la participación femenina como la masculina.

Por fortuna, en el Municipio Especial funcionan consultas de Planificación Familiar donde orientan a las pacientes no emplear el aborto como un medio anticonceptivo –les puede con posterioridad originar infertilidad– y a cuidar la capacidad reproductiva femenina contra la que atentan las inflamaciones pélvicas y las infecciones de trasmisión sexual.

De igual modo, existe la Consulta de Atención a la Pareja Infértil donde un equipo multidisciplinario agota todas las vías y tratamientos posibles para alcanzar el resultado esperado por la pareja de poder acunar a su criatura.

En fin, el matrimonio lejos de culparse debe ponerse con responsabilidad en manos de los especialistas y cumplir al pie de la letra sus indicaciones con la tranquilidad de que en Cuba no se escatiman ni esfuerzos ni recursos para llevarle la esperanza y felicidad, a pesar de no representar la mayor reserva de natalidad territorial, se trata de un asunto sensible, humanitario.

Opinion
Mayra Lamotte Castillo
Mayra Lamotte Castillo

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana; tiene más de 40 años en la profesión.

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