Proyecto que vierte pineridad

Foto: Gerardo Mayet Cruz

Pensar desde y por la comunidad. Esa es la base sobre la cual se erige el proyecto sociocultural Manantial, espacio dedicado  a promover el cuidado del medio ambiente, el rescate de la historia local y el sello insignia del poblado: los manantiales mineromedicinales de La Fe, así como el desarrollo cultural y deportivo del lugar.

Y como cauce que brota natural, este beneficioso plan comunitario ha integrado, durante sus ocho años de creado, a distintas entidades, organizaciones y población en las sólidas acciones que Nicolás Blanco Ramírez y su equipo de trabajo realizan en aras de elevar la calidad de vida de los habitantes santafeseños y de manera particular, los que residen en el reparto Camilo Cien­fuegos, donde se ubica la fuente del Manantial.

Este proyecto, que forma parte del programa territorial de ciencia y técnica, acciona y exige constantemente el saneamiento del río Santa Fe, pues en sus márgenes se localizan los famosos manantiales medicinales, la solución de la laguna de oxidación del reparto, el vertedero ubicado en Cochabamba y su dañina quema que incide en la salud de los vecinos y la degradación del medio ambiente de una localidad en la cual el turismo de salud y naturaleza constituía su principal atractivo en la década de los años ’40 y ’50 del pasado siglo.

El Manantial se preocupa y ocupa, según sus posibilidades y el apoyo de los factores, de estas problemáticas identificadas que urgen de respuestas y gestiones de niveles superiores. Puedo asegurar que Nicolás Blanco siente la antigua Villa de las Aguas

como si fuera de él y sufre la indolencia, el poco sentido de pertenencia de muchos y, por consiguiente, la pérdida de los valores y recursos naturales del sitio, como expresó en la reciente reunión comunitaria donde participaron autoridades del Gobierno y distintas entidades municipales.

Es admirable, además, la constante labor del proyecto como espacio de desarrollo de actividades educativas, culturales, deportivas, de salud, entre otras, de las cuales destacan las del programa Educa a tu Hijo, los diversos talleres de la  primaria Magaly Montané Oropesa, celebraciones por el Día del Educador, homenajes a Mongo Rives (personalidad de la cultura pinera que aquí vive), encuentros  de mujeres creadoras, el trabajo del Inder con el círculo de abuelos en las mañanas y los ejercicios aerobios en las tardes.

De igual manera, las asociadas al programa de oncopediatría del territorio, del grupo de prevención de las ITS-VIH, de la Universidad Jesús Montané, eventos de escuelas rurales y reuniones importantes de centros educacionales y de otros sectores, peñas de instructores de la Casa de la Cultura, entre muchísimas acciones que validan el quehacer del Manantial como escenario propicio para generar y promover el desarrollo de una comunidad que atesora valiosos recursos naturales.

Las alianzas estratégicas con organismos y organizaciones gubernamentales o no para impulsar el bienestar sociocultural de La Fe se impone, aunque en este trayecto el Manantial tiene camino recorrido; aunar a todos es la tarea y allí, en su fuente, es posible soñar con materializar el anhelo de revitalizar un río que acoge brotes naturales que sanan enfermedades descritas desde la época colonial.

Retomo ahora un fragmento del texto periodístico publicado en el semanario en alusión al proyecto: “…se nos presenta como una escuela donde se cultiva todo lo identitario del terruño y su gente. Toca ahora a los pobladores no perderlo y a las instituciones apoyarlo para que ese Manantial, fruto de la constancia y el amor por la Isla, no deje de verter nunca pineridad”.

Isla de la Juventud Opinión
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