Protección en cadena

Foto: Karelia Álvarez Rosell

Diversas gestiones me hacen frecuentar por estos días la oficina del Registro Civil, un lugar muy concurrido por los disímiles servicios que presta a la población. Allí, el entrar y salir es constante, así como la información brindada por una recepcionista, diría yo, fuera de serie por la detalla explicación, muchas veces reiterativa y el buen trato.

“La compañera está ocupada, espere por favor”, “ahora no estamos legalizando documentos, puede dirigirme al Bufete Colectivo ubicado en calle 43”, “para legalizar los antecedentes penales debe acudir al Minrex, en La Habana”…

Y la actuación de la recepcionista no solo sorprende, también me llevó a reflexionar en la atención inadecuada que muchas veces uno recibe en las unidades comerciales y de servicios, ya sea del sector estatal o por cuenta propia, donde el cliente en el horario indicado es mal mirado por llegar en el momento más “inoportuno” y este hasta llega a sentir cargo de conciencia por pensar, ante tanto desorden e impunidad, que le están haciendo un favor.

Es por tal motivo que aplaudo la salida de la Resolución No. 54 del Ministerio del Comercio Interior (Mincin), la cual fue publicada por la Gaceta Oficial de la República de Cuba y contempla las indicaciones para la organización y ejecución de la protección al consumidor en el sistema de comercio interno.

Pero, a la hora de adentrarme en el tema sería oportuno preguntarse ¿qué se entiende por protección al consumidor? La respuesta es muy abarcadora; sin embargo, tiene como principio el respeto de sus derechos; la educación, información y divulgación en materia de consumo; la actuación ética y responsabilidad social del proveedor; transparencia y profesionalidad; así como la prevención y la continua mejora.

En otras palabras quiere decir el derecho que tiene el cliente-paciente-usuario-poblador…a recibir productos y servicios con la adecuada relación entre calidad, cantidad y precio; tener protección contra la publicidad falsa o engañosa y práctica desleal de los proveedores.

Es, además, satisfacer sus necesidades con un adecuado y oportuno abastecimiento de bienes y servicios de primera necesidad, con especial atención a los grupos vulnerables; comprobar el peso del producto adquirido en el área destinada a tal  efecto; que se muestren en un sitio visible los precios; acceder a una información que posibilite elegir conforme a las necesidades, expectativas y preferencias; contar con garantía e indemnización  cuando corresponda…

Que una persona sea bien atendida en un centro de Salud, por ejemplo, reciba la jamonada en el mercado o bodega con el gramaje establecido, vaya a adquirir un producto a una tienda y en pleno horario laboral no estén haciendo inventarios, recibir una buena orientación en Vivienda, hasta recoger en el momento solicitado el dinero enviado por un familiar a través de la Western Union en cualquiera de los puntos establecidos, es protección al consumidor.

Podría citar otros ejemplos, pero lo cierto es que esta nueva resolución, la cual entrará en vigor a partir de junio venidero, no solo será la antesala de una futura Ley, sino que se convertirá en el engranaje de una cadena llamada a engrasar que va desde los fabricantes, los proveedores hasta los clientes, quienes más que la razón, ahora tendrán mayor protección.

 

Opinion
Karelia Álvarez Rosell
Karelia Álvarez Rosell

Licenciada en Defectología en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo con más de 30 años en la profesión.

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