Productor derriba mito en cosecha de ajo

De izquierda a derecha Mayelín Ferrales, Reinier Machado, Idalmis Trujillo y Ramón MachadoRamón Machado Terrero, taxista devenido agricultor y su familia, lograron echar por tierra los tabúes referentes al cultivo del ajo en Isla de la Juventud, al cosechar más de 50 000 cabezas de excelente calidad en un área inferior a los 1 000 metros cuadrados.

 

Una familia agrícola echa por tierra los tabúes referentes a la siembra del cultivo de ajo en Isla de la Juventud, al cosechar en una pequeña parcela más de 50 000 cabezas de excelente calidad

De izquierda a derecha Mayelín Ferrales, Reinier Machado, Idalmis Trujillo y Ramón Machado 

Foto: Arturo Enamorado López

Ramón Machado Terrero, taxista devenido agricultor y su familia, lograron echar por tierra los tabúes referentes al cultivo del ajo en Isla de la Juventud, al cosechar más de 50 000 cabezas de excelente calidad en un área inferior a los 1 000 metros cuadrados.

Según el productor perteneciente a la Agricultura Urbana y Suburbana, el secreto de este logro estuvo en una observancia estricta de la carta tecnológica, el empleo de fertilizantes orgánicos y de la cal para evitar plagas y enfermedades; además de dotar a la tierra de los ingredientes necesarios para el mejoramiento de los suelos.

Explicó que también utilizaron una disolución de humus de lombriz con muy buenos resultados en la fumigación y sobre todo sistematicidad en las atenciones culturales.

Este pequeño, pero productivo jardín agrícola, se nutre con siembras de frijoles, pepino, cebolla, ají y otros cultivos varios que completan con la crianza de cerdo, aves y conejos.

Lo más importante es que para beneficio de los pineros las cosechas son entregadas a puntos de ventas y Mercados Agropecuarios Estatales a precios más bajos de los que se ofertan en la nombrada Calle10, donde figuran los revendedores.

El destacado productor y su familia sorprendieron a los escépticos, incluido un ingeniero agrónomo y a fuerza de mucha dedicación y trabajo obtuvieron el éxito esperado.

Hombres y mujeres como estos, apegados a la tierra, son los que se necesitan en los tiempos que corren para dar cumplimiento a uno de los objetivos principales de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución aprobados en el VI Congreso y que su Primer Secretario definió como un cuestión de seguridad nacional: la producción de alimentos.

 

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