Preocupante el panorama alimenticio

gloriaPor Gloria Morales Campanioni

A quién no se le ponen los pelos de punta al ver los últimos informes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), donde advierten que los precios de los alimentos se mantendrán altos en los próximos diez años.

gloriaPor Gloria Morales Campanioni

A quién no se le ponen los pelos de punta al ver los últimos informes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), donde advierten que los precios de los alimentos se mantendrán altos en los próximos diez años.

El más reciente reporte de este organismo internacional registra un seis por ciento por encima de sus precios tan solo en julio de este año, situación que preocupa y a la vez alarma por temor de repetirse igual panorama del 2007-2008 cuando se decretó una crisis alimentaria.

Este crítico escenario estuvo motivado por inundaciones, sequías, incendios extremos y ciclos de malas cosechas por los desastres climáticos, lo cual afectó también la industria e influyó en el debilitamiento del dólar y el alza de la cotización del petróleo.

Mucho se habla acerca de si continuará el incremento del costo del arroz, el trigo, el azúcar, la cebada y la carne, muy parecido a las marcas registradas hace cuatro años, lo que obliga a todos a reflexionar, máxime si el director general de la FAO, José Graciano da Silva, convocó a crear reservas de productos básicos para garantizar la seguridad alimentaria.

El sombrío panorama no excluye a Cuba si se tiene en cuenta las elevadas erogaciones realizadas por el país por concepto de alimentos, ante el incumplimiento de lo planificado y el no aprovechamiento al máximo de las reservas de cada localidad en aras de evitar compras en el exterior.

Resulta insostenible mantener el consumo social a partir de importaciones. Se impone acometer una política que, en corto y mediano plazo, logre elevar de forma sustancial las producciones de alimentos y, además, potencie los ingresos en materia de exportaciones y las ventas en el mercado interno en divisas, si en realidad queremos fomentar una economía eficiente y con menos gastos.

Disímiles fórmulas existen para alcanzar estos objetivos, pero sobresale una: trabajar duro, con disciplina, exigencia y muy apegados al proceso de planificación.

En ese sentido las empresas, con sus respectivas direcciones política, sindical y administrativa, deberán desempeñar un papel más activo para evitar gastos innecesarios y garantizar el cumplimiento de los planes de producción y servicios en los plazos establecidos.

A tono con ello cada colectivo laboral desde que inició el año debió identificar los posibles obstáculos para concretar con eficiencia su encargo productivo.

No puede repetirse la historia de que estén asignados y contratados los recursos, dispuestos los hombres y mujeres, en óptimas condiciones los medios técnicos y llegar a los días finales del año con incumplimientos, en ocasiones por razones subjetivas como falta de exigencia y de análisis oportunos para adoptar medidas a tiempo; demoras indebidas en la llegada de las materias primas o por violar lo pactado en el contrato.

Aún hay tiempo para meditar cuánto podemos hacer desde nuestros puestos laborales, pues aunque algunos lo ven lejos, el tema del alza de los precios de los alimentos nos toca bien de cerca.

No fueron casuales las palabras del General de Ejército  Raúl Castro Ruz en la clausura del IX Congreso de la UJC el cuatro de abril del 2010, donde enfatizó:

() Sin una agricultura fuerte y eficiente que podemos desarrollar con los recursos de que disponemos, sin soñar con las grandes asignaciones de otros tiempos, no podemos aspirar a sostener y elevar la alimentación de la población, que tanto depende todavía de importar productos que pueden cultivarse en Cuba.

 

 

 

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