Premio inmerecido

Los padres disfrutamos como nadie los triunfos de nuestros hijos. Cada logro es motivo de orgullo, admiración y la muestra de que van bien encaminados en su realización personal, pero a veces, los y nos engañamos permitiendo que se vanaglorien con resultados que no son fruto de su intelecto ni creatividad.

Cuántas veces ganan un concurso de pintura con una obra hecha por nosotros o algún conocido bueno en la materia, cuántas ponemos en su puño y letra cuentos, poemas y valoraciones que a simple vista, se deduce que no fueron concebidos por ellos. Con esos procederes solo conseguimos convertirlos en mentirosos, y dónde quedan entonces el valor de la honestidad y el sentido de la responsabilidad.

La familia debe tener claro que la convocatoria a certámenes de las artes plásticas y literatura tiene como fin estimular la creatividad, incentivar la imaginación, además de despertar el interés por la participación en ellos.

Si preocupante es verlos alzarse ante los compañeros de aula, la escuela y la sociedad con un premio inmerecido, mayor connotación tiene, a criterio de esta reportera, lo que ocurre en casa luego del horario lectivo con las tareas y trabajos prácticos, orientados para reforzar lo aprendido en clases y con gran incidencia en el fomento de hábitos de trabajo independiente y disciplina, además de contribuir a una mayor concentración, según revelan varias investigaciones desarrolladas por especialistas de la Educación de varios países del mundo.

El estudio individual y otros deberes extraescolares son responsabilidad del estudiante y toca a los padres apoyarlos desde la aclaración de dudas, búsqueda de bibliografía necesaria, dar sugerencias y estar pendientes de que lo hagan correctamente porque de lo contrario, no aprenderán nada nuevo, ni adquirirán las habilidades de cada año escolar.

Para unos y otros tiene que quedar claro que el tema aprendizaje le compete solo al educando y para ello los padres deben dejar de subestimarlos y de desear que sean los mejores a toda costa, implicando incluso cometer fraude al realizarle los trabajos.

En las manos de los adultos está preparar para la vida a sus menores, pero debe ser desde la autonomía de estos y la ejercitación de sus capacidad de análisis, de sus habilitadas, iniciativas para que pueda disfrutar de veras de lo logrado por sí mismo.

Opinion
Yojamna Sánchez
Yojamna Sánchez

Licenciada en Literatura y Español en la universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo

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