Precios a galope

¿Adónde vamos a parar?, se pregunta una compañera con rostro consternado mientras mira en la pesa la libra de malanga (tres diminutos ejemplares) solicitada al vendedor por valor, nada menos y nada más, de 15 pesos.

No solo las devolvió sino que recibió una grosería como respuesta y quién sabe si el destino de esa vianda era para algún enfermo. Por otro lado el precio de la carne de cerdo sube de manera exorbitante: 25, 30 y hasta 35 pesos la libra, aunque en ocasiones las tablitas muestren los 18 estipulados.

Algunos vendedores la ofertan muchas veces cuando el sol apenas asoma para escabullirse de los inspectores, mientras otros a pecho abierto, en pleno desafío, la ofrecen a la vista de todos, aprovechándose de la compleja situación coyuntural por la cual atraviesa la masa porcina en la Isla debido, en lo fundamental, a la falta de alimento animal (pienso) y otras irregularidades.

Por similar camino anda el pescado fresco que no pocos pregonan por las calles, de 12 pesos se ha elevado la libra a 18 y 20. Otros pobladores andan insatisfechos con el precio del pelado, sobre todo masculino, los ponches de bicicletas…

No es la primera vez que comento al respecto. Recuerdo que hace tiempo expuse tener la sensación de que vivíamos una época donde el hombre se convertía en el lobo del hombre y en la que todos querían ganar a toda costa y costo.

Al indagar con algunos vendedores o revendedores manifestaban como pretextos: “Imagínese, la jugada está apretá”, “los impuestos”, “escasea la materia prima”, “el puerco en pie anda muy caro”, entre otros.

Tales evasivas no son sólidos argumentos, sino una fachada para quienes aprovechan la marea con el fin de obtener mayores dividendos en tanto el bolsillo del trabajador sigue deprimido.

La comercialización y diversos servicios, de la manera en que llegan al pueblo semejan un desorden germinado al amparo de la oferta y la demanda, que tiene raíces, distorsiones, vicios, ilegalidades y hasta agravio.

Lo cierto es que la familia trabajadora frente a la oferta y la demanda pierde la pelea por no presentación; por ello la exhortación es al respeto y a esa solidaridad que siempre nos ha distinguido.

Pero habrá que ir más allá, al control, a topar los precios en determinadas actividades, la sistematicidad de las inspecciones y el cumplimiento de lo estipulado, sino cabe preguntarse si la oferta y la demanda guardan relación con la distorsión de los precios y el maltrato al consumidor.

¿Por qué en los Mercados Agropecuarios Estatales, puntos de venta y cuantas tarimas existen en el territorio el producto cuesta igual el día que llega, sin importar el tamaño, y una semana después –incluso, casi echado a perder– siguen ofertándolo a precio de primera calidad? ¿Por qué un pelado sencillo, de esos que llevan apenas unos cortes, puede llegar a costar 25 pesos?

Si bien resulta importante la sensibilidad colectiva para no desaparecer como especie, también lo es que los pobladores defiendan sus derechos, así como la exigencia y aplicación de cuantas regulaciones existan para ponerle freno a esos precios que algunos insisten en mantener a
galope.

Isla de la Juventud Opinion
Karelia Álvarez Rosell
Karelia Álvarez Rosell

Licenciada en Defectología en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo con más de 30 años en la profesión.

Colaboradores:

3 Replies to “Precios a galope

  1. En mi modesta opinión no se debe culpar al vendedor privado (son los ejemplos que ponen de altos precios). Todo parte de aferrarse a un modelo de economía que, evidentemente, frena las fuerzas productivas del país. La ley oferta demanda es tan natural como la de gravedad, por lo que no reconocerla y pretender solucionar la situación con precios topados es arar en terreno infértil. Siempre que no se satisfaga la demanda de un producto o servicio habrá alza de precios, especulación y acaparamiento. De hecho, no son los particulares los únicos que tienen precios super altos….solo hay que entrar a una TRD. Eliminen trabas a la iniciativa privada (llamarla cuentapropista es un eufemismo) y verán el vuelco que da Cuba. Seguir justificando con el bloque los bajos niveles de producción no es un argumento válido. El bloqueo seguirá existiendo y bajo esas circunstancias hay que desarrollarse sin sopesar tanto el costo político. Miremos los resultados de paises como Vietnam y ahí esta la respuesta y no en cazar a vendedores oportunistas que siempre existirán cuando las circunstancias sean propicias.

    1. El tema en verdad da para muchísimos comentarios, tiene mucha tela por donde cortar, pero lo que sí no me va a negar es de que hay quienes se aprovechan del río revuelto para obtener mayores ganancias…y a costilla de quién? Cuba anda inmersa en enderezar su economía en medio de una diabólica situación internacional, que aunque no creamos sí afecta en la nuestra, aunque tengamos muchos problemas internos por resolver. El llamado está en ser mejores seres humanos y a no abolirnos como especie, si no preguntémonos, por ejemplo, ¿por qué existe quienes quieren obtener mayores dividendos que quienes en verdad trabajan la tierra? Ya le digo, hay mucha tela por donde cortar…y, por supuesto, enderezar…

      1. No te voy a negar que hay quienes se aprovechan del río revuelto para obtener mayores ganancias. Ejemplo una empresa monopolio como ETECSA que tiene precios por las nubes ya que por decreto no puede existir competencia. Estoy seguro que usted puede citar muchísimos ejemplos en el sector estatal ya que hace rato que el estado cubano dejó de proteger al ciudadano con precios bajos al comercializar sus exiguas producciones (creo que de eso solo quedan cuatro o cinco productos por la libreta). Periodista: el ganar en río revuelto no es exclusivo de los privados. Apelar a ser mejor seres humanos como solución a el incremento de los precios que escasean es cuando menos una muy pero muy utópica e inocente propuesta. Le repito, hay leyes económicas que no podemos obviar. Un saludo de un compatriota que, al igual que usted, quiere una vida mejor para los cubanos.

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