¿Por qué anclados en el pasado?

¡Ojalá la mía fuera como la tuya!, es la expresión recibida a diario por quienes comparten con mi abuela. En ocasiones me pregunto ¿por qué dicen eso? ¿Será que acaso a sus abuelos no les gusta bailar, escuchar música moderna, conversar y compartir experiencias?

La crítica hacia los ancianos, siempre ha sido característico de los jóvenes. Eso de “nunca me entiendes”, “te quedaste atrás”, “eso es cosa de viejo”, “ya esto no es como antes”, “yo no soy de tu época”, son las palabras de quienes no parecen tener paciencia para tratar a las personas mayores.

Con el paso de los años, la forma de pensar varía y depende del desarrollo cognitivo de cada persona. Según José Francisco Sardiñas Montanez, quien fuera presidente de la Sociedad Cubana de Sicología en la Isla de la Juventud, la inteligencia es la capacidad de hacer algo con eficiencia, analizar alternativas y seleccionar las más adecuadas para resolver una determinada problemática.

Las personas mayores no están ancladas en el pasado, ni detenidas en el tiempo, solo poseen razonamientos diferentes, propios de la edad. Muchas veces estas suelen adaptarse a lo nuevo con rapidez, pero otras ni siquiera lo intentan, lo cual se debe a la inteligencia fluida o cristalizada.

“La primera se refiere al razonamiento y enfrentamiento ágiles de nuevos acontecimientos, sin depender de una enseñanza o experiencia previas y la segunda es aquella adquirida durante el curso de la vida. Esta se refiere también al nivel de desarrollo cognitivo alcanzado por el individuo a través de sus vivencias, cultura y educación particular, inculcada en determinado período de tiempo. En algunos casos, el adulto mayor puede no tener ninguna o poseer las dos”, agregó el sicólogo.

Entonces ¿dónde está el problema? En un proceso natural del ser humano o en la falta de respeto, incomprensión e impaciencia de aquellos empeñados en quejarse y lacerar a los abuelos, sin tener la más mínima preocupación de por qué actúan así. ¿Es imposible dedicarles tiempo, preocuparse por ellos, ver si necesitan o desean algo? No, algunos prefieren señalarlos, contradecirlos, exigirles, imponerles y “darlos por locos”, como se dice en el argot popular.

Dejar atrás una costumbre o algo anhelado, suele ser complicado hasta para las nuevas generaciones. Si es así, ¿por qué cuesta tanto trabajo entender a alguien, solo por ver las cosas de una forma diferente y no compartir los mismos gustos? Nadie es igual, cada persona tiene su forma y eso debe respetarse y aprender a ser más flexibles.

No sé si será mucho pedir razonar al creer en estas palabras, las cuales pretenden hacer reflexionar a los más jóvenes, quienes hacen mucho mal en bajar la autoestima y reducir la autonomía de nuestros mayores. No obstante estoy segura de algo: muchos llegaremos a la tercera edad y recordaremos las necesarias reflexiones en este sentido.

(*) Estudiante de Periodismo

Isla de la Juventud

One Reply to “¿Por qué anclados en el pasado?

  1. Excelente! Una reflexión no solo para querer más nuestros abuelos, sino para apreciar en sentido general a nuestros adultos mayores. Ojalá y yo hubiera podido clonar a mi abuela, pero siento con este artículo una identificación propia y también el deseo y un ferviente anhelo, como la periodista, de que todos entendemos las necesidades de nuestros ancianos.

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