Por los dedos de los pies…

René a los tres años de permanecer en Kangamba. Foto: Cortesía de la Familia

A 43 años de la proclamación de la independencia de Angola el 11 de noviembre de 1975, una familia de la Isla de la Juventud reflexiona acerca de los sacrificios de uno de sus hijos en la heroica batalla de Kangamba

Nace en San José de Las Lajas. Y estaba muy pequeño cuando nos mudamos para acá, La Reforma. Hizo aquí toda su primaria, después cuando la secundaria fue para La Habana, con su hermana mayor, allá termina sus estudios e ingresa  en las FAR.

Así de aparentemente pacífica es la biografía de René González Sarmiento, según el retrato sucinto que nos brinda Hortensia, su madre.

Y se trata del combatiente internacionalista, herido de gravedad en la batalla de Kangamba, a quien viéramos recientemente en la serie televisiva La epopeya de Angola, con todo rigor ajustada a la más estricta verdad histórica.

Terminan de vendarle el ojo que acaba de perder por el impacto de mortero y se niega a quedarse en el Puesto Médico.

–Voy para la trinchera –decide–. Total… el ojo de guiñar ya está cerrado.

IRRECONOCIBLE

Estaba en Angola, viene…en las vacaciones que, como oficial, le corresponden para julio, se casa con Martha, regresa y en agosto de 1983 es cuando tiene lugar el combate de Kangamba. Yo estaba en el Servicio Militar –recuerda Roberto, su hermano–  y nos vienen a buscar de urgencia, para llevarnos a La Habana. René estaba en el Hospital Naval… un poco hinchado, le habían rasurado toda la cara –él se fue con un bigote muy grande, con sombra de barba, más o menos peludo–  y entonces le habían rapado toda la cabeza y la barba, tenía los ojos virados, en blanco, con los pómulos morados. Toda la cara llena de esquirlas de mortero y… no lo conocimos.

Pasamos para allá, luego para acá… y fue su cuñada quien lo reconoció. Dijo: ¡éste es él! Lo identificó por los dedos de los pies. Él es más alto que yo, más corpulento… y los dos tenemos pies peculiares, con la planta ancha, diferentes a los demás y con dedos cabeza de jicotea, como decimos.

Roberto, el hermano

Mi hermano estaba irreconocible, y como los otros, con ropa de hospitalizados.

Fuimos para el lado de su cama, hablamos con él, estaba consciente. Empezamos a conversar y él no hablaba mucho. Fuimos sabiendo los hechos, cómo sucedieron, por los compañeros allí que podían moverse, a alguno le faltaba una pierna, a otro un brazo…pero muchas veces coincidíamos, en el cuarto del séptimo piso, que es como si fuera un hotel, y nos contaban cosas, nos daban un poco de aliento… en esos momentos él estaba ciego.

Pacientes de la Liga contra la Ceguera (Instituto de Oftalmología Ramón Pando Ferrer) –intercala su madre– fueron allí, a darle ánimos, terapia, consuelo. Varios eran jóvenes. Y fue muy duro. Él tenía esperanzas de recuperar la vista.

René formaba parte de un grupo itinerante –continúa Roberto– que pasaba por las unidades… dando atención, apoyo, era un grupo multidisciplinario, como se diría hoy. Y con ellos viajaban algunos angolanos, en las mismas funciones.

MEDIO CUERPO TRITURADO

Su llegada a Kangamba coincidió el ataque tremendo de la UNITA y les fue imposible continuar viaje. Unidos a los cubanos y angolanos que estaban allí…  libraron  un  combate que duró más de diez días. Al décimo lo hieren a él… cuando ya el sanitario de más experiencia y el médico han muerto… y  René  –estudiante de Medicina en Cuba y sanitario mayor en el grupo–  asume entonces… guiar al sanitario angolano de menos experiencia… en la cura de los heridos que llegan. Horas después, la hinchazón hace que le venden el otro ojo y ya después, continúa en lo mismo pero con los dos tapados, sin ver.

No vayas a pensar que eran los ojos, y ya. Tenía medio cuerpo triturado.  Por eso pierde un dedo de la mano, el ojo y sufre daños graves en la pierna… el mortero cae a su izquierda. Y esa parte, más expuesta a la explosión… es la que recibe todos los daños.

Todavía aquí, en el hospital –recuerda la madre– y durante bastante tiempo… tenía toda la boca lastimada, y le daban los alimentos por absorbente. Toda la dentadura se le aflojó… –la voz se le estrangula, no puede continuar.

Pero tuvo un tratamiento médico de primera –destaca Roberto, embastando el recuerdo de la madre–,  nunca tuvo que esperar por nada. Lo llevaron… primero, a la República Democrática Alemana… para ponerle la prótesis del ojo, y otra prótesis… en la parte derecha de la frente. Es como una especie de  casquete plástico.

A la antigua Unión Soviética viajó tres veces por problemas de ortopedia, de los huesos, le pusieron fijadores externos… Siempre acompañado de su esposa, menos la última vez…Martha ya estaba embarazada de Yilka, y fue su cuñada quien lo acompañó.

René camina muchísimo ahora, tiene su pierna bien fuerte. La pierna astillada, la armaron de nuevo con fijadores externos. Y era muy difícil porque esos fijadores tenían que moverlos todos los días, echarse un poquito de alcohol y moverlos. Y nosotros veíamos cuando se los estiraba él mismo… como le corrían lágrimas porque… dolía muchísimo. Pero, bueno, se recuperó, le quitaron los fijadores, las piernas las tiene del mismo largo.  Quedaron solo las cicatrices… botó las esquirlas de la cara. Quedó bien, con la limitación de la vista, como ya sabes, pero en lo demás…  bastante bien. La atención hacia él ha sido y continúa siendo muy buena, esmerada, lo han atendido de todas las maneras, le han dado todo lo que fue posible.

¿A QUÉ SE DEDICA ACTUALMENTE?

Es fisioterapeuta y masajista en el Hospital Militar, en el Carlos J. Finlay. Tan pronto se recuperó y pudo hacer algo… lo vincularon a un curso, se preparó y ha estado trabajando todos estos años. Mi hermano hace lo que siempre le gustó, ser militar y ayudar a la recuperación de combatientes hospitalizados. Y lo hace en el campo donde más le gusta trabajar… la fisiatría, el masaje, la kinesiología  y sobre todo la medicina tradicional y natural. Muchos ni se imaginan quién es este especialista que les atiende y lo hace de verdad, sin agotarse, cada día con todo su corazón puesto a la tarea.

Hortensia, la madre
Isla de la Juventud

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