Por la ruta de la igualdad racial

esclavitud_amistad“El hombre no tiene ningún derecho especial porque pertenezca a una raza u otra: dígase hombre, y ya se dicen todos los derechos”, como escribiera nuestro Apóstol José Martí, pues “En la guerra, ante la muerte, descalzos todos, se igualaron los negros y los blancos: se abrazaron, y no se han vuelto a separar”.

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“El hombre no tiene ningún derecho especial porque pertenezca a una raza u otra: dígase hombre, y ya se dicen todos los derechos”, como escribiera nuestro Apóstol José Martí, pues “En la guerra, ante la muerte, descalzos todos, se igualaron los negros y los blancos: se abrazaron, y no se han vuelto a separar”.

En el Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición, reflexionemos acerca del cambio radical que generó la esclavitud en la vida de más de 20 millones de africanos, sometidos a una total ignominia y a los trabajos más duros e insoportables, en condiciones insospechadas para muchos.

La fecha, instituída por la UNESCO en la Conferencia General de la Organización en 1994, a través de su Resolución 29/C40, simboliza el inicio de la insurrección de la población esclavizada que convulsionó la Isla de La Española durante la noche del 22 al 23 de agosto de 1791 y que llevó a la declaración de Independencia de Haití en 1804.

“¿Se puede concebir algo más terrible que un hombre pueda ser comprado y vendido como una mercancía? Hasta hace apenas 100 años eso existía en Cuba, en esta misma Cuba donde estamos. Cientos de miles de esclavos que, cuando llegaban en esos barcos, cargados de cadenas, eran vendidos en las plazas…”, expresó nuestro Comandante Fidel Castro en un acto efectuado en la Plaza “Ernesto Guevara“, en la provincia de Villa Clara el 30 de septiembre de 1996.

El líder de la Revolución Cubana también definía este crimen contra la humanidad como “Una institución organizada para que la familia no se pudiera volver a ver, para que una madre no pudiera volver a ver a sus hijos ni a sus familiares nunca más. ¡Miren qué monstruosidades!”.

Y ante este fenómeno que predominó en el mundo por varios siglos me pregunto si la comunidad internacional participa de manera activa en los estudios y análisis del impacto de la trata negrera y la esclavitud en la sociedad contemporánea, y recuerda en esta conmemoración a las víctimas y aquellos defensores de la igualdad racial.

Memoricemos que la exportación y compra de esclavos dominó las relaciones entre Europa y el África subsahariana entre el siglo XVI y la primera mitad del siglo XIX. El comercio estuvo en manos de portugueses, genoveses, franceses, holandeses, daneses e ingleses, quienes a través de licencias, asientos, contratos o contrabando, introdujeron al Continente americano millones de africanos.

Con este flagelo los colonizadores en Cuba impulsaron la producción azucarera durante casi cuatro siglos, además de fungir el archipiélago como puente para el traslado de hombres, mujeres y niños arrancados de su tierra, hacia otros países del Caribe y los Estados Unidos, siendo un horror en la evolución social, económica y política de la humanidad.

El proyecto de La Ruta del Esclavo, iniciativa de Haití y otros países africanos, constituye desde 1994 una muestra del accionar de países y organizaciones que estudian el fenómeno de la trata esclavista y propician la salvaguarda de elementos testimoniales de la huella africana en el mundo entero.

Cuba tuvo una participación directa en el desarrollo de la comunidad esclavista, donde el negro era tratado como un animal y no como una persona, por lo que se incorporó al proyecto con el apoyo de instituciones como la Fundación Fernando Ortiz, la Comisión Cubana de la UNESCO y el Consejo nacional de Patrimonio Cultural, para identificar las evidencias materiales de inmuebles y sitios relacionados con el proceso esclavista aquí.

José Martí bien expresó: “Peca contra la Humanidad el que fomente y propague la oposición y el odio de las razas”, es por ello que durante el Festival Internacional de Rumba Cubana “Timbalaye” realizado en La Habana se dedicó una gala cultural a este día conmemorativo, en pos de una ruta por la igualdad racial.

Urge borrar la construcción intelectual del desprecio de la cultura africana y por consiguiente, del racismo que justificó la venta de seres humanos como mercancías, del pensamiento y razonamiento de sociedades y grupos sectarios creídos de pertenecer a una raza superior, que solo frena el desarrollo ético y moral de las civilizaciones actuales.

Es necesario la búsqueda de la verdad histórica, el impulso hacia la solidaridad, la promoción de la tolerancia y de los derechos humanos, a través de una movilización e implicación de todos, porque “Hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro (…)”, como sentenciara el Maestro.

 

 


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