Por ellas la causa es invencible

La perdurabilidad del legado de Fidel y su visión del futuro, tuvo desde tiempos atrás del triunfo la certeza del protagonismo de la mujer en la nueva etapa revolucionaria con el antecedente martianos de que las revoluciones solo son invencibles cuando en ellas se alista el corazón de la mujer.

Ahí están los ejemplos de Celia, Haydee, Melba y de Vilma, fieles a una causa que desde sus inicios se propuso lograr la igualdad de género como parte del objetivo de conquistar la justicia plena.

Tuvo Vilma Espín Guillois la histórica misión de conducir a una organización aglutinando un sector de la sociedad que estaba marginado e hizo posible que las personas del mal llamado sexo débil adquirieron cada vez más una mayor presencia en todas y cada una de las esferas del desarrollo nacional.

Una muestra en nuestro municipio deja bien claro como las pineras, a partir de su capacidad, abnegación y entrega han ido tomando posiciones en todas las esferas del desarrollo económico y social.

Así las cifras indican como el 49,5 por ciento de la fuerza laboral es femenina, además de constituir el 67,3 de los técnicos existentes.

A ellas se les puede encontrar en la defensa, la medicina, la educación de las futuras generaciones, en misiones internacionalistas, en el surco para garantizar la alimentación y en múltiples tareas que no solo abarcan la formación de sus hijos.

Las pineras a lo largo de estos 57 años de creación de la Federación de Mujeres Cubanas, han sabido ganarse el respeto y la admiración de toda la población, pero tiene el reto de continuar derribando mitos, costumbres y estereotipos de género que se reproducen en la vida cotidiana y relegan aún a las féminas.

Las cubanas integradas en la FMC han hecho valedera la idea y visión de Fidel cuando expresó: “Trabajar, a organizar y a poner en actividad el espíritu creador, el entusiasmo de la mujer cubana, para que la mujer cubana, en esta etapa revolucionaria haga desaparecer hasta el último vestigio de discriminación; y tenga, la mujer cubana, por sus virtudes y por sus méritos, el lugar que le corresponde en la historia de la patria.”

“Yo estoy absolutamente convencido –enfatizó– de que la sociedad ganará más en la medida en que sea capaz de desarrollar y aprovechar las calidades, las capacidades morales, humanas e intelectuales de la mujer. Estoy absolutamente convencido. Y precisamente lo que diferencia una sociedad justa, una sociedad socialista de la capitalista, es esto.”

Como él mismo afirmara la mujer es una Revolución dentro de otra.

La vida demostró la justeza de ese camino en una sociedad que durante la seudorrepública estuvo marcada por el machismo, la prostitución y el vicio, y tiene en la actualidad una situación muy diferente y alentadora.

Hoy más que nunca se confirma el alcance de las palabras pronunciadas por el Comandante en Jefe aquel 23 de agosto de 1960: “Día histórico y prometedor”.

Isla de la Juventud
Pedro Blanco Oliva
Pedro Blanco Oliva

Licenciado en Literatura y Español en la universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomado en Periodismo con más de 40 años en la profesión

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