Ponerle orden al desorden

 

Foto: Yesmani Vega Ávalos

Llegan las festividades de marzo y con estas los revendedores, aunque tales personajes aparecen cualquier día y mes del año porque al parecer revender se ha convertido en un negocio redondoLo preocupante para muchos pineros, sobre todo aquellos que tienen niños, son los precios de las confituras.

Cuando por la red del comercio escasean tan demandados productos, en los catres –que en estos momentos pululan por la ciudad– aparecen a sumas exorbitantes: los pelly se encuentran a 35 pesos, los chupa chupa entre cinco y 25 pesos, al igual que las galleticas de chocolate y otras, mientras los sorbetos llegan a costar 40, por solo citar algunos ejemplos.

A esos importes que andan por las nubes se une la incitación tanto a la familia como a los niños para que les compren las anheladas golosinas y  muchas veces no pueden disfrutarlas como quisieran, ya sea por faltar en las tiendas o la familia no tener el suficiente capital para satisfacerlos.

Durante un recorrido por varias de las áreas establecidas para la venta de disímiles artículos durante las tradicionales Fiestas Pineras, aunque desde semanas antes ya andan las tarimas, carpas o quioscos improvisados, el Victoria logró recoger algunas opiniones y todas versan en contra del atropello, mucho más a la grey infantil.

“Es difícil que la familia pinera con el salario que percibe pueda comprarlos”, “al parecer quienes los revenden no tienen hijos”, “no deberían permitírselo porque los proponen hasta a tres y cuatro veces por encima de lo que les costó en los centros comerciales”, “son unos abusadores”…

De que tales actitudes irriten y causen malestar entre los pobladores es de esperar, pues lastima la sensibilidad de quienes son el tesoro más preciado del país, los infantes. De ahí que el Consejo de la Administración Municipal (Cam) haya adoptado en su primera reunión del mes en curso varias medidas.

En tal sentido Yaniela Carrillo, coordinadora de la actividad económica en el Cam, informó al respecto que teniendo en cuenta las quejas por los elevados precios de las confituras en los puestos de los cuentapropistas –con autorizos excepcionales del primero al 21 de marzo–, se acordó establecerles un margen comercial de hasta cinco pesos por encima del valor del producto.

De igual manera mencionó entre las disposiciones la regulación de las ventas en los establecimientos que comercializan tales golosinas con el propósito de evitar ese acaparamiento que atenta contra la estabilidad de los surtidos en las unidades del sector estatal.

Dicho fenómeno se agudiza en la actualidad por las fiestas, pero está presente, en menor o mayor cuantía, en cualquier época del año y ocurre tanto con las confituras como con las cervezas, las maltas, los refrescos, las manzanas, los estropajos… y cuanto pajarito volando aparezca, pues para los revendedores lo importante no es vivir del cuento, sino del invento insensible.

Ivón Friero, desde la red social Facebook, se pregunta el porqué del actuar tardío “si están ahí, a la vista de todos; dónde se encuentran los inspectores, las multas y los decomisos para quienes viven a costa de los demás”.

El Consejo de la Administración adoptó esta medida con vistas a proteger a los pobladores, en especial a los más pequeños de casa; sin embargo, esta redactora tiene otras interrogantes, consultadas incluso con un economista: ¿A qué responde ese margen comercial de cinco pesos? ¿Acaso ya esos productos no lo tienen al ser ofertados en la red minorista?, ¿por casualidad son elaborados por los revendedores?, ¿cuánto invierten en su “producción”?…

Al tema precio en el territorio y en el país amerita ponerle mayor razonamiento y lógica porque no es posible que de alguna manera se esté legalizando la ilegalidad. Se precisa continuar potenciando el sector no estatal, puntal para dinamizar la economía, pero con más condiciones para que puedan ejercer su actividad.

Raúl Castro Ruz, primer secretario del Partido, el siete de julio de 2013, al clausurar la primera sesión ordinaria de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, manifestó: “El primer paso para superar un problema de manera efectiva es reconocer su existencia en toda la dimensión y hurgar en las causas y condiciones que han propiciado este fenómeno a lo largo de muchos años.

“Así una parte de la sociedad ha pasado a ver normal (…) el acaparamiento de productos deficitarios y su reventa a precios superiores.
“Los órganos estatales y del Gobierno, cada uno en lo que le corresponde, entre ellos la Policía, la Contraloría, la Fiscalía y los Tribunales deben contribuir a este empeño, siendo los primeros en dar ejemplo de apego irrestricto a la Ley; reforzando así su autoridad ante la sociedad y asegurando el apoyo de la población”.

Lo anterior corrobora que el denominador común del fenómeno ha sido y es la falta de exigencia de los encargados de hacer cumplir lo establecido, la ausencia de sistematicidad en el trabajo a los diferentes niveles de dirección y el irrespeto, en primer lugar, por las entidades estatales de la institucionalidad vigente, lo cual, por otra parte, perjudica su capacidad y autoridad para exigir el cumplimiento de las regulaciones existentes.

Permanecer atentos y enfrentar con severidad tan dañinas actuaciones es deber de todos. De lo que se trata es de acabar de ponerle orden al desorden.

Foto: Yesmani Vega Ávalos
Foto: Yesmani Vega Ávalos
Isla de la Juventud
Karelia Álvarez Rosell
Karelia Álvarez Rosell

Licenciada en Defectología en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo con más de 30 años en la profesión.

Colaboradores:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *